CDMX.-Hoy celebramos en México el Día Nacional del Periodista, en conmemoración del aniversario luctuoso de Manuel Caballero, considerado como ejemplo del periodismo moderno y quien murió el 4 de enero de 1926.
Manuel Caballero revolucionó al gremio en la época del porfiriato; defendió la idea de la República y enfatizó los lineamientos de los grandes pensadores como Rousseau y Voltaire, a través de cuyas filosofías trató de influenciar al gobierno.
Su labor periodística a finales del siglo XIX se enfocó en la crítica política y económica de manera constructiva. En sus textos reflejó también su espíritu liberal con férrea defensa del federalismo, la soberanía popular y la no intervención eclesiástica en asuntos de Estado con emotiva defensa de la libertad de expresión y la discusión pública como motores de la democracia declarando que la prensa es el medio de comunicación intelectual entre los pueblos civilizados.
Así, el Estado mexicano, reconociendo sus aportes, decidió celebrar, cada 4 de enero, el Día Nacional del Periodista.
Es relevante destacar que la profesión de periodista es parte fundamental de la vida nacional en México. Al mismo tiempo es considerada una actividad de alto riesgo, pues después de Afganistán, México es el país con el mayor número de muertes de periodistas.
Cabe recordar que la labor de un periodista consiste en investigar temas de interés, con la finalidad de contrastarlos y sintetizarlos para elaborar un texto para, posteriormente, poder hacer pública la información. Por ello, no es menos relevante vincular este día nacional con el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se establece a la libertad de expresión como derecho fundamental.
Hoy en día existen pocos periodistas de gran trayectoria que han dedicado gran parte de su tiempo a la defensa de la libertad de expresión y del propio gremio, para lo cual han arriesgado no sólo su patrimonio, sino también su propia vida. Muchos han caído en ejercicio pleno de su labor, sobre todo ahora cuando el ejercicio como tal se ha visto en constante amenaza.
También están quienes pugnar por un periodismo ético, con información útil y de calidad que aporte a la sociedad, en medio de mercenarios de la comunicación que dedican sus micrófonos a denostar y dividir a la propia sociedad, y mantienen como rehenes a los gobiernos en turno a través del chantaje.

