EL domingo voy a marchar, el lunes seguramente me va a doler la rodilla, el pie, la espalda baja y todo lo demás que de pronto nos duele a los adultos, pero será un dolor gozoso, ese que se siente por el deber cumplido por muy difícil que sea. Ese dolor que vale la pena cuando miras a la cara a tus hijos y nietos y sabes que lo haces por ellos, por su futuro, por sus derechos y libertades.
Me puedo quedar en casa sin asolearme, sin exponerme, sin cansarme y muchos otros “sines”, así como criminalmante se quedan muchos el día de las elecciones; pero tal vez en poco tiempo me dolería mucho más el corazón de ver a mi país.
Voy a marchar, por el futuro de mi familia, de las generaciones que vienen detrás de mí y que merecen vivir con libertad de expresión, libertad religiosa, valores, salud, educación sin ideologías, cultura, tecnología avanzada y muchos beneficios que nos brinda vivir en DEMOCRACIA al poder escoger quién te va a gobernar.
MÉXICO MERECE QUE DEFENDAMOS NUESTROS DERECHOS,
POR FAVOR NO TE QUEJES.
NO TIENES ESE DERECHO SI GUARDAS SILENCIO.

