CDMX.- (Especial para la revista FUTURO).– El gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador apostó por un modelo de distribución directa de recursos a personas de bajos recursos mediante las Tandas del Bienestar, un programa diseñado para apoyar a micronegocios. Su propósito era ofrecer préstamos sin intereses a quienes no tenían acceso a los sistemas financieros tradicionales, con la promesa de que los beneficiarios podrían obtener créditos sucesivos al devolver lo recibido. Sin embargo, seis años después de su implementación, los resultados han sido desastrosos: la mayoría de los recursos no fueron devueltos, y el programa dejó una deuda de 6.4 mil millones de pesos.
El gobierno distribuyó 7 mil 033 millones de pesos entre 2019 y 2022 bajo el esquema de las Tandas del Bienestar, pero solo se logró recuperar 601 millones de pesos, es decir, el 8.5 % de los fondos prestados. La cifra restante, un 91.5 %, jamás fue reintegrada. Las expectativas de que los beneficiarios pagarían sus créditos y accederían a montos más altos de financiamiento se desmoronaron rápidamente. Según datos oficiales, de los más de 1.1 millones de beneficiarios, casi la mitad (542 mil 615) no abonó ni un solo peso al programa, mientras que otros hicieron pagos esporádicos, sin llegar a liquidar sus préstamos.
¿En qué consistía el programa?
Las Tandas del Bienestar ofrecían a los beneficiarios un crédito inicial de 6 mil pesos, con un plazo de un año para su devolución. Si pagaban puntualmente, podían acceder a un préstamo mayor, de hasta 20 mil pesos, en varias etapas. Sin embargo, el gobierno federal nunca explicó a fondo qué ocurriría si los beneficiarios no cumplían con los pagos, lo que derivó en una falta de responsabilidad en el reembolso.
En sus primeras etapas, entre 2019 y 2020, el programa estuvo bajo la administración de la Secretaría de Economía, pero en 2021 y 2022 pasó a manos de la Secretaría del Bienestar, que operó sin recursos. Para 2022, la política pública se suspendió debido a la falta de asignación de fondos en el Presupuesto de Egresos de la Federación. En una conferencia matutina, el presidente López Obrador pidió a los beneficiarios que siguieran pagando para asegurar que el dinero fuera «revolvente», pero los resultados fueron desalentadores.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló que el programa no solo careció de control sobre los reembolsos, sino que también se detectaron irregularidades en la entrega de apoyos. En 2022, la ASF identificó una diferencia de 19 millones de pesos entre lo reportado en la Cuenta Pública y lo efectivamente reintegrado por los beneficiarios. Además, se encontraron 43 casos en los que se entregaron apoyos a personas menores de 30 años, el límite de edad establecido para recibir los créditos.
Un fracaso que costó al pueblo
El esquema de las Tandas del Bienestar fue concebido como una alternativa para aquellos excluidos del sistema financiero formal. Sin embargo, el programa dejó al descubierto la falta de controles y mecanismos de verificación en el uso de los recursos públicos. Pese a que el gobierno de López Obrador eliminó intermediarios en varios programas sociales, confiando en la buena voluntad de los ciudadanos, el resultado fue una pérdida millonaria que no logró beneficiar a los más necesitados. De los 5.2 millones de personas elegibles para acceder al programa, solo un pequeño porcentaje obtuvo más de un crédito, y ninguno alcanzó los 20 mil pesos prometidos.
La falta de consecuencias por el incumplimiento de pagos y la escasa supervisión hicieron que las Tandas del Bienestar se convirtieran en un ejemplo más de un programa fallido del sexenio de López Obrador, cuyas promesas de apoyo a pequeños emprendedores quedaron, en muchos casos, en el olvido.

