El villancico Mi Burrito Sabanero es bien popular en Latinoamérica. Fue compuesta en 1972 por el venezolano Hugo Blanco, aunque su versión más popular se grabó en 1975, por un grupo del Coro Infantil Venezuela conocido como La Rondallita.
La canción narra el viaje de un niño hacia Belén montado en su burrito, guiado por un lucero mañanero, con la intención de ver al niño Jesús. La letra destaca elementos tradicionales venezolanos y ha sido interpretada por diversos artistas y grupos infantiles a lo largo de los años.
La letra destaca elementos tradicionales de Venezuela como el «cuatrico», un instrumento musical típico de cuatro cuerdas, o la “sabana” —que le da nombre al tema— y que se refiere a las llanuras extensas del país.
Después de componer Mi Burrito Sabanero, el villancico fue interpretado por el reconocido cantautor Simón Díaz, pero a Blanco le pareció “que sonaba mejor en las voces de unos niños, voces infantiles”, según comentó a la BBC Aguasanta Márquez, actual directora del Coro Infantil Venezuela.
Es entonces cuando Blanco decide ponerse en contacto con el Coro Infantil Venezuela, en especial con su famoso arreglista Raúl Cabrera, quien también era su director en aquellos días.
“El profesor Cabrera lo que hizo fue el montaje coral, el arreglo musical para un montaje coral infantil. Hugo Blanco escoge con el profesor [Cabrera] a los niños que van a grabar Mi Burrito Sabanero”, explica Márquez.

La voz principal fue la de Ricardo Cuenci, de 8 años para ese entonces, quien aseguró a la cadena británica que la música fue parte esencial de su vida desde muy pequeño.
“Cuando yo tenía 4 o 5 años, mi papá participaba en una agrupación de música llanera. Yo agarraba una cajita de fósforos, le metía clavitos y empezaba a tocar maracas porque veía a los otros tocando maracas”, afirmó.
Ahora con 57 años, recuerda cómo fue escogido para interpretar el villancico: “Yo me puse a tararear en los pasillos del estudio y a cantar El Burrito Sabanero. Entonces salen y escuchan lo que estoy cantando y como yo sabía que tenía cómo cantarlo, la canté”, aseguró Cuenci.
Sobre el éxito de la canción y el impacto que tiene para tanta gente alrededor del mundo, Cuenci indicó que radica en su capacidad de hacer que todos se llenen “de alegría, de satisfacción, de esperanza, de ánimo, de entusiasmo, de nunca perder la fe. Si no fuese así, ya hubiese desaparecido, pero por algo sigue sonando”.

