AGUASCALIENTES, AGS. – En el marco de la celebración del Día del Amor y la Amistad, el párroco Gerardo Chávez Ortiz, titular del Santuario Parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, hizo un llamado a la reflexión sobre la compasión y la justicia social, vinculando el sentimiento del amor con el pasaje bíblico de la multiplicación de los panes.
Durante la misa de las siete de la mañana, el sacerdote utilizó la lectura de San Marcos (6:34-44) para ilustrar cómo el amor verdadero se traduce en acciones concretas hacia el prójimo.
Un acto de compasión y unidad
Chávez Ortiz recordó ante los fieles cómo Jesús, al ver a una multitud de más de 5,000 personas en un lugar desierto, rechazó la idea de los discípulos de despedirlos para que buscaran su propio alimento. Al contrario, la instrucción fue clara: «Denles ustedes de comer».
Para el clérigo, este pasaje no solo narra un milagro, sino un profundo acto de amor que rompe barreras sociales:
«En la mesa de Jesús no caben las diferencias; nadie es excluido ni nadie debe sentirse excluido», enfatizó el sacerdote.
El fin de las guerras y la pobreza
En una crítica hacia la realidad global actual, el párroco señaló que los grandes males del mundo —como los conflictos bélicos y la carencia extrema— tienen su origen en el interior del ser humano. Según su reflexión, si el corazón de los hombres estuviera libre de soberbia y egoísmo, el panorama mundial sería radicalmente distinto.
«No habría pobreza en el mundo ni tanto sufrimiento, porque hay comida de sobra para repartir», afirmó Chávez Ortiz.
El mensaje concluyó con una invitación a los asistentes a despojarse del individualismo para mirar por los más necesitados, asegurando que la solución al hambre y a las guerras comienza con la voluntad de compartir y la erradicación del orgullo personal. Todos tenemos algo que repartir, unos más, otros menos.
(Imagen exclusiva de la Revista FUTURO).

