Por: Daniel Vergara.
(Primera Parte)
Se agolpan denuncias de despojo contra ICIAR, poderosa iglesia en la estructura evangélica del país. La historia involucra a Confraternice, cuyo líder: Arturo Farela, se dice amigo del expresidente; Andrés Manuel López Obrador. En Colima se despojaron más de 10 recintos, ante silencio de Segob.
En nombre de Dios, se despojan templos, se lucra con la instrucción divina, se usan pistoleros para arrebatar inmuebles y se ejerce el “coyotaje” en trámites gratuitos ante la invisible Dirección de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.
Quienes antes se llamaban hermanos, de credo o sangre, pelean ahora por terrenos, bardas y negocios de la fe.
Este es el eje de una historia de ambiciones, la cual salpica a las dos más poderosas agrupaciones evangélicas del país: la Confraternidad Evangélica de México (Conemex) y la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), cuyo fundador y presidente es Arturo Farela Gutiérrez, quien en todos los espacios posibles se presenta fotografiado del brazo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo mismo en su oficina donde también aparece en encuentros melosos con los expresidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, en carteles para promover asesorías a representantes de asociaciones previo cobro de mil pesos, con la participación de funcionarios de Segob, Hacienda y del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), y en su página web, en la cual se escucha de arranque el fragmento de un discurso pronunciado en un evento presidencial de junio de 2019, en Tijuana: “Las iglesias cristianas evangélicas aglutinadas en la Confraternidad Nacional dan su apoyo incondicional al presidente de México”.
Llama al tabasqueño, su amigo: “Tenemos una amistad de muchos años”. Han orado juntos, presume, en Palacio Nacional, donde él organizo reuniones de alto nivel con otros directivos evangélicos. AMLO, dice, lo invitó desde el inicio de cuando el gobernaba a colaborar en diversos programas sociales como Jóvenes Construyendo el Futuro, en la consolidación del Banco del Bienestar y en la difusión de la estéril cartilla moral.
Farela se ha retratado con casi todos los funcionarios de la 4T, ha promovido la participación de candidatos evangélicos a puestos de elección popular y la obtención de permisos para manejar medios de comunicación desde las cúpulas religiosas. Su hijo Josué Farela y otros líderes de Confraternice han cobrado en la nómina de los Servidores de la Nación.
En una faceta crucial en este relato, se ha convertido en un hábil gestor ante Gobernación. Y ya se habrán de revelar los detalles en las siguientes entregas.
Milagros y Transas. Por ahora, nos concentramos en las denuncias contra la Iglesia Cristiana Interdenominacional (ICIAR), una de las más importantes en la estructura evangélica, fundada en 1932, con raíces puramente mexicanas y basada en la realización de milagros y sanidades.
Los testimonios de despojo se replican en diversos estados: Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Morelos y Colima, a donde se dirigen los pasos.
“En 2017 Aarón Cortés me expulsó del movimiento. Como si fuera Dios, dijo que sólo tenía derecho a una hora de oración a la semana, en mi parcela”, cuenta; Uriel Acevedo Negrete, quien llegó a ser líder de alto nivel en ICIAR y a participar en la llamada Asamblea Numeraria, órgano máximo de gobierno. Fue secretario del Presbiterio del Pacífico Norte, el cual abarca distintas entidades de esa región, así como presidente, aunque clandestino del Presbiterio Este y Noreste de Estados Unidos, donde la asociación carece de registro oficial. Tan sólo en Colima abrió una veintena de iglesias y otras tantas en territorio estadounidense.
Era infante de Marina ingresó a SEMAR con papeles falsos, pues carecía de estudios y había participado en la llamada Operación Cóndor, cuando en 1980, tras una vida entre drogas, armas, apuestas, mercado negro y amenazas de capos, escuchó el testimonio de conversión de un integrante de la Mara Salvatrucha y decidió incorporarse a ICIAR. En año y medio ya era pastor de un templo rural.
¿Y por qué terminó expulsado?, se le pregunta.
Cortés mandó a la zona a su consuegro con la consigna de deshacerse de mí, por dos cosas: una, envidia y celos, debido a que había evangelizado a casi todos los gobernadores, diputados y presidentes municipales, y a ellos las relaciones políticas les interesan mucho; y otra, por los señalamientos que hice contra ICIAR.
¿Qué señalamientos?
Antes, cuando se hacían congresos multitudinarios, se preguntaba: “¿cuántos aceptaron a Cristo?, ¿cuántos fueron bautizados o sanados?, pero luego eso cambió drásticamente: “no entra nadie que no haya pagado completita su cuota”. Estamos hablando de millones de pesos. La prioridad ya no eran los beneficios espirituales, sino las ganancias. Y había otras cosas…
¿Cuáles?
Veía como gente pobre, indígena, llegaba a las reuniones nacionales con su ropita de lava y seca, con sus zapatos rotos, qué esfuerzo debían hacer para juntar mil pesos o más, y si no, se quedaban afuera, mientras los líderes andaban bien guapos, estrenando ropa y con zapatos buenos, bien atendidos y sin pagar, en una mesa aparte para comer. Cobraban caro y los servicios de mala calidad: revolvían comida de un día para otro. En una ocasión, en Guadalajara, se enfermaron 600 jóvenes por el mal estado de los alimentos. Después salieron con que nadie podía buscar un transporte económico para llegar a los congresos, crearon una agencia de turismo encargaba de camiones y hoteles. También en Estados Unidos abusaron.
¿Cómo?
-Pensaron que allá había mucho dinero, Aarón envió a Estados Unidos a su hermano Abraham Cortés, y de repente un día salió que iba a pedir cuota a las misiones, eran como 25 y les pedía 100 dólares al mes a cada una, dizque para justificar solvencia económica y tramitar su residencia. Creo que finalmente la migra lo sacó y lo envió a México, pero sigue cobrando, ahora 200 dólares al mes.
La ruptura derivó en una pugna por los lugares de oración, en el despojo de templos dirigidos por cercanos a Acevedo Negrete, de 67 años y reconocida trayectoria pastoral en la región.
“Empezaron a quitarles los templos a quienes cuestionaron mi expulsión. Lo hicieron de manera violenta, llegaban como sicarios, irrumpiendo en los cultos, nombrando pastores desconocidos, y la mayoría, gente humilde, con temor de Dios, los entregaron. Sin embargo, los fieles comenzaron a seguir a sus pastores desterrados y los templos arrebatados se quedaron vacíos”, cuenta el pastor.
Aarón Cortés, líder de ICIAR, niega las acciones de despojo, en entrevista con este diario. En los siguientes días, con el desarrollo de otros casos, se ofrecerán detalles.
Ley y Silencio. La discordia desenmarañó irregularidades legales y patrimoniales en torno a los terrenos y construcciones usadas para la celebración de cultos.
La reforma constitucional en materia religiosa, impulsada en 1991 por Carlos Salinas de Gortari (incluyendo la creación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público), otorgó a las iglesias personalidad jurídica y, desde entonces, se les permitió tener patrimonio propio: “adquirir, poseer o administrar los bienes que les fueran indispensables para cumplir su objetivo”.
Antes de esa fecha, en ningún caso podían tener bienes, y aquellos utilizados para propagar sus creencias, eran considerados del dominio de la nación. La asociación religiosa era un simple depositario del bien.
Aunque las iglesias ya pueden poseer propiedades, conforme a la Ley y su Reglamento, están obligadas a registrar todos los templos, a proporcionar a la autoridad federal títulos y demás documentos legales, a dar aviso de apertura y nombrar a los responsables de cada uno.
La Segob, y de manera específica la Dirección de Asociaciones Religiosas, tienen plenas facultades para certificar y emitir la declaratoria de procedencia de todos los templos, así como actualizar registros.
La Ley General de Bienes Nacionales también la habilita para resolver cualquier uso o afectación de los considerados inmuebles federales, incluidos los inscritos antes de la reforma salinista. Y solucionar: “Cualquier diferencia entre dependencias de los tres órdenes de gobierno, asociaciones religiosas y ministros de cultos… y determinar la asociación religiosa a la que corresponda el derecho de usar y custodiar un inmueble federal, en caso de duda o conflicto”.
Pero en este caso, como en los otros documentados, Gobernación sólo es un ente fantasmal, hundido en el silencio, la ineficacia e indiferencia.
Como Sicarios. “Fueron a los templos construidos en terrenos o casas que no se habían donado a ICIAR o que no estaban registradas y obligaron a los hermanos a firmar documentos para cederles los derechos, con el argumento de que, si se negaban, Segob iría contra ellos y terminarían en la cárcel. Así lo hicieron, por ejemplo, en El Platanar (Minatitlán). Al templo de Estapilla (Colima), donado por ejidatarios, llegaron con sus licenciados y tan tontos fueron que demandaron al ejido, que es autónomo; ya les revocaron todo, pero siguen aferrados al espacio”, describe el pastor Acevedo.
¿Cuántos templos despojaron?
-Fueron más de 10, me hablaban los hermanos: ´ya vinieron a quitarme el templo, ¿qué hago? La mayor parte eran ejidales, en otros casos tengo yo las escrituras, como en Palmillas (Cuauhtémoc), o en Armería. Casi ningún terreno tenía escrituras a nombre de ICIAR. Son templos que hicimos entre todos, haciendo tabicón, teja de cemento, trabajando con los albañiles o carpinteros de los pueblos. En Manzanillo el consuegro se autoproclamó pastor, cambió chapas y puso candados, ni las cosas personales pudo sacar el pastor Salvador Vázquez, quien había organizado siembras de papaya para comprar dos púlpitos de 30 mil pesos y bancas, así como acondicionar los baños. En Tecomán también se quedaron con un templo de 13 metros de ancho por 35 de largo.
Las familias se dividieron. Hoy muchos de los templos se encuentran en el limbo legal. Se intentó etiquetar a Acevedo y demás pastores de la región “como rebeldes, traidores, anticristos y diablos”. Terminaron por reorganizarse en un movimiento al cual llaman Restauración Familiar, aún con registro pendiente ante la adormilada Segob.
“Me han ofrecido hacerme el registro”, devela Acevedo.
-¿Quién?
-Un líder que se llama Arturo Farela.
-¿Y?
-Cobra muy caro.
-¿Cuánto?
-Ni le he querido preguntar, porque es aceptar transas. Sé que Aarón Cortés, es como el títere de Farela, pero no sé hasta qué punto…
Ahora lo que dice la Ley De Asociaciones Religiosas y Culto Público:
“Art. 16.- Las asociaciones religiosas constituidas conforme a la presente ley, podrán tener un patrimonio propio que les permita cumplir con su objeto. Dicho patrimonio, constituido por todos los bienes que bajo cualquier título adquieran, posean o administren, será exclusivamente el indispensable para cumplir el fin o fines propuestos en su objeto”.
Abogado Penalista, Especialista en Derechos Humanos.
@DanielV13802115.

