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Soberanía Divina y realidad biológica

 

Por: José I. VELA PÉREZ*

 

  —– «Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre, ya te conocía. Antes de que nacieras, ya te había elegido”, subraya en Jeremías 1:5 el conocimiento previo, la creación intencional y el propósito divino desde la concepción» ———

 

 Dios afirma su soberanía al crear y conocer a la persona íntimamente antes de su nacimiento, asignándole un propósito o misión específica desde antes de nacer.

«Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras…». dice el Salmo 139: 13-14.

Ello nos demuestra que  Dios ama y tiene un plan para cada individuo desde el vientre materno, incluso antes de cualquier recuerdo o aliento de vida.

 

Y es que hoy en día vuelve a ponerse a discusión no solamente la llamada “interrupción” del embarazo, término que de manera tendenciosa aún manejan líderes que fomentan la cultura de la muerte, y aún en medios de comunicación, en este caso, por ignorancia y a veces por complicidad con el lobby gay internacional.

 

Consecuentemente, en un mundo que a menudo se siente caótico, donde la identidad parece ser un rompecabezas de etiquetas sociales y algoritmos digitales, surge una pregunta fundamental que ha resonado a través de los siglos: ¿Somos un accidente biológico o un proyecto definido?

La Arquitectura de la Existencia

El concepto de «conocimiento previo» sugiere que nadie es un extraño para el universo. La soberanía divina, que se expone líneas arriba propone que la vida no comienza con un suspiro biológico, sino con una idea previa.

  • Creación Intencional: No somos el resultado de una coincidencia química. Como bien señala el Salmo 139, nuestras entrañas fueron formadas con una precisión que el salmista describe como «maravillosa».
  • Propósito desde el Origen: La elección de un individuo «antes de nacer» elimina la angustia de tener que «inventarnos» una razón para vivir. El propósito ya está tejido en nuestro ADN espiritual.

Un Mensaje de Dignidad Intrínseca

Esta visión trasciende lo religioso para tocar lo profundamente humano. Si aceptamos que cada individuo tiene un plan asignado desde el vientre materno, la forma en que valoramos la vida cambia radicalmente. Ya no se trata de lo que una persona puede hacer o producir, sino de lo que ya es ante los ojos de su Creador.

El mensaje central es de una esperanza inquebrantable: Dios ama y tiene un plan para cada individuo, incluso antes de que tengamos nuestro primer recuerdo o exhalemos nuestro primer aliento. En la carrera tecnológica y social hacia el futuro, haríamos bien en no olvidar que nuestro origen está anclado en un diseño eterno y personal.

La verdadera identidad no se encuentra mirando hacia afuera, al ruido del mundo, sino reconociendo ese conocimiento íntimo con el que fuimos soñados mucho antes de existir.

Tradicionalmente, la ciencia y la espiritualidad se han mirado con recelo, como dos líneas paralelas destinadas a nunca tocarse. Sin embargo, al profundizar en la naturaleza del origen humano, nos encontramos con un punto de convergencia fascinante: la intencionalidad. Mientras la genética desentraña la complejidad del código que nos construye, la espiritualidad nos revela al Autor de la instrucción.

 

Conclusión: Una Identidad Inquebrantable

Al unir la soberanía divina con la realidad biológica, el mensaje de Revista FUTURO es claro: Tu valor es intrínseco e independiente de tus logros. Si la inteligencia que sostiene las galaxias se tomó el tiempo de «conocerte» y «elegirte» antes de que tu corazón diera su primer latido, tu lugar en el cosmos está garantizado. No eres un accidente de la evolución, sino una decisión consciente del Creador.

  • DR. H.C. José Isabel Vela Pérez, Director General de la Revista FUTURO/ 21 de Febrero 2026.

 

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