Al celebrar esta mañana a María Virgen de la Encarnación, el Obispo Juan Espinoza expuso que, cuando uno saca a Dios de nuestra vida, “se puede atropellar a cualquiera”, a la vez que exhortó especialmente a los jóvenes a no ser indiferentes ante las necesidades de los demás sobre todo en este mundo consumista y postmoderno hablar de Jesús no es tan recurrente.
Previamente dijo que nosotros “tenemos la necesidad de sentirnos amados”, y como lo expuso Jesús tras la multiplicación de los panes, “hay que trabajar por lo que perdura para siempre”, que es la salvación y la vida eterna.
Hizo ver que el milagro de la multiplicación de los panes se llevó a cabo ante un escenario de necesidad de hambre de miles de personas, ancianos, jóvenes y niños, mujeres y hombres, con lo que se habría el camino para pensar en la vida eterna, en el pan de vida.
Es de hacer mención de la amplia participación de diferentes grupos juveniles de la Diócesis de Aguascalientes, con sacerdotes y diáconos.


También se pidió por los gobernantes y políticos para que fijen su mirada hacia los más necesitados y sepan gobernar por el bien común, sobre todo por los demás débiles, de manera justa y siempre con una vocación de servicio.
Con el padre nuestro se pide a Dios por la verdadera hambre y se pidió orar por toda la humanidad.

