En la misa de Año Nuevo celebrada en la Catedral, el obispo Juan Espinoza Jiménez de la Diócesis de Aguascalientes compartió sabias reflexiones sobre la importancia del tiempo y el agradecimiento por lo vivido en el año que termina.
«El tiempo es un aliado valioso cuando se utiliza sabiamente, pero también puede tornarse en un adversario doloroso si lo malgastamos», expresó el obispo al inicio de su homilía. Invitó a la congregación a reflexionar sobre los desafíos durante el año saliente, instándoles a afrontar las adversidades con fortaleza y paciencia, encontrar consuelo en Dios frente a pérdidas y aprender a agradecer incluso por las cosas simples de la vida cotidiana.
Espinoza Jiménez enfatizó la importancia de expresar amor y gratitud a los seres queridos mientras están presentes, haciendo hincapié en que no se deben dejar palabras no dichas para momentos de despedida o dolor. Además, animó a la búsqueda del perdón, destacando que el orgullo no debe ser obstáculo para reconocer errores y pedir disculpas a quienes se ha lastimado.
El prelado subrayó la relevancia de vivir plenamente el momento presente, priorizando la conexión con la familia por encima de distracciones como los dispositivos móviles, consciente de que el tiempo dedicado a los seres queridos es invaluable.


Además de sus reflexiones personales, el obispo anunció avances en la Plan Diocesano de Pastoral, enfocado en atender las necesidades de los fieles y renovar la iglesia diocesana, y señaló la importancia de apreciar las simples maravillas diarias que a menudo pasan desapercibidas.
En un llamado a la acción, Espinoza Jiménez alentó a todos, independientemente de sus creencias, a abrazar el compromiso y la intensidad en las relaciones familiares, a expresar amor y gratitud mientras se tiene la oportunidad, destacando que las palabras deben ir respaldadas por acciones concretas.
Las palabras del obispo resonaron como un recordatorio conmovedor sobre la importancia de apreciar el presente, honrar a quienes están a nuestro lado y cultivar relaciones significativas con amor, gratitud y perdón, valores universales que trascienden las creencias individuales y marcan pautas valiosas para el nuevo año que comienza.
“El tiempo es el mejor amigo cuando lo usamos bien, pero también se convierte en enemigo más punzante de la conciencia cuando lo malgastamos o dilapidamos”.
Hizo hincapié en los momentos difíciles, gracias a lo cual ahora somos más fuertes. “Quizás vino una separación dolorosa y difícil, pero esto nos hace reflexionar sobre nuestra propia vida y la madurez efectiva y espiritual que debemos tener”, añadió no sin antes subrayar que por todo ello, por lo bueno y lo malo, debemos agradecer a Dios.

