Por: Joel SAUCEDO
La labor informativa y el quehacer de reportar hechos tienen sus orígenes en la antigua Roma, con las llamadas Actas Diurnas, tablillas instituidas por el emperador Julio César.
Ese fue el primer antecedente informativo, en lugares públicos, sobre decisiones del imperio y el Senado.
Con el invento de la imprenta por Johannes Gutenberg (siglo XV), la expansión de la prensa escrita alcanzó un vertiginoso auge en Europa.
El primer periódico de la historia data de 1605, Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien, publicado en Estrasburgo.
El término “periodista” se acuñó como tal entre los siglos XVIII y XIX, cuando el periodismo adquirió un papel mercantilista.
Con el paso de los años, a la prensa escrita se le sumó el periodismo radiofónico y televisivo.
El peligro de la era digital: críticas y mayor riesgo para periodistas
Para los actuales momentos, la diversificación informativa alcanzó niveles impensables hace al menos dos décadas.
La expansión de la era digital dio pauta al nacimiento de informadores multimedia, nacidos a la par del Internet.
El uso de las herramientas digitales aceleró la transmisión, difusión y distribución de noticias que, en múltiples casos, carecen de rigor periodístico.
La acelerada y sistemática generación y difusión informativa, incomoda sobremanera al poder cuando se tocan las fibras sensibles e intereses particulares.
Hoy le tocó al régimen en turno ser recipendiario de las críticas y cuestionamientos que genera su desempeño.
Las múltiples plataformas digitales, radio, televisión y medios impresos de comunicación, potencian en instantes las noticias.
En segundos, los aplausos, críticas, abusos y hechos de corrupción llegan a cualquier rincón del mundo.
Los hechos que exhiben los abusos del poder han acarreado consecuencias funestas mediante el asesinato de comunicadores, con notable incremento en las últimas fechas.
176 periodistas asesinados desde el 2000
Del año 2000 a la fecha, ARTICLE 19 ha documentado 176 asesinatos de periodistas en México, en posible relación con su labor.
En lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum, han sido asesinados diez periodistas; 47 en la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Durante el régimen de Enrique Peña Nieto, la cifra también fue de 47 asesinatos y 48 en el sexenio de Felipe Calderón.
A diferencia del presente y del pasado gobierno, en Palacio Nacional se instauró un monumental “derecho de réplica”, es decir, cuestionar, denostar y descalificar a periodistas e informaciones incómodas.
Más allá de que la libertad de expresión y el derecho a la información los garantiza la Constitución, ésta es y ha sido constantemente pisoteada desde el poder.
Las consecuencias están expuestas.

