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Pemex y la economía mexicana cierran el trimestre en números rojos pese a millonarios apoyos fiscales

CIUDAD DE MÉXICO. – El primer trimestre del año ha encendido las alarmas en el sector energético y financiero del país. A pesar de la narrativa oficial que prometía una soberanía energética con precios bajos y una paraestatal fortalecida, los datos duros de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan una realidad distinta: pérdidas profundas y una contracción económica mayor a la esperada.

Pemex: Un barril sin fondo

Contrario a las promesas de campaña de bajar el precio de la gasolina a 10 pesos, la administración de Pemex se ha consolidado como un factor de desequilibrio financiero. La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mantiene el discurso de que «el pueblo es el que manda» y que los recursos de la paraestatal deben servir a la nación; sin embargo, los estados financieros enviados a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cuentan otra historia.

En los primeros tres meses del año, Pemex registró una pérdida neta de 45 mil 993 millones de pesos. Esta cifra es particularmente alarmante si se considera que el Gobierno Federal le transfirió apoyos por un monto casi idéntico: 45 mil 991 millones de pesos. En términos comparativos, las pérdidas aumentaron un 6.23% respecto al mismo periodo del año anterior.

La petrolera atribuyó este resultado a varios factores:

  • Una caída del 7.6% en ventas totales (sumando 365.7 mil millones de pesos).

  • El deterioro de activos fijos y una pérdida cambiaria significativa.

  • Un desplome del 25.3% en los ingresos por exportaciones de crudo.

A pesar de este panorama, Víctor Rodríguez Padilla, director de la empresa, destacó como un logro que la deuda financiera se ubicara en 79 mil millones de dólares, su nivel más bajo desde 2015, y reportó una ligera disminución en la deuda con proveedores.

El PIB se contrae y las expectativas caen

El entorno macroeconómico tampoco ofrece alivio. Según la Estimación Oportuna del Inegi, la economía mexicana se contrajo un 0.8% en el primer trimestre frente al cierre de 2025. Este declive superó las previsiones de los analistas, quienes esperaban una caída máxima del 0.5%.

La respuesta oficial, encabezada por el titular de Hacienda, Édgar Amador, atribuye este retroceso a «choques transitorios» derivados de la política comercial de Estados Unidos y el conflicto en Medio Oriente. No obstante, instituciones financieras como Grupo Financiero Base sostienen que los factores determinantes son de índole doméstica, señalando que los cambios estructurales del gobierno han minado la confianza de los inversionistas.

Ante estos resultados, las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2026 han sido ajustadas a la baja:

  • Grupo Financiero Base: redujo su expectativa de 1.2% a 1.0%.

  • Banamex: recortó su pronóstico de 1.6% a 1.3%.

La retórica frente a los datos

Mientras la administración continúa culpando a los gobiernos «neoliberales» del pasado y señalando a la prensa independiente como detractores, la realidad financiera de la paraestatal y el enfriamiento de la economía nacional plantean dudas sobre la viabilidad del modelo actual. El desequilibrio en Pemex, lejos de ser un motor de bienestar, parece haberse convertido en un lastre que el erario público —es decir, el dinero del «pueblo»— apenas logra sostener.

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