Me atrevo a decir, y nada me daría más gusto que equivocarme, que las pasiones humanas, antítesis de las virtudes, y la Inteligencia Artificial (IA), podrían ser la amenaza más grande que se haya visto jamás sobre la humanidad toda; acechantes, incontrolables, poderosas e insensibles, penden sobre su cabeza, sobre su cerebro, literalmente, señaló el periodista Enrique Olivares Flores en el Tercer Encuentro de Empresarios de Medios (Coneme) celebrado recientemente en Aguascalientes, México.
El tema que logró su objetivo de sembrar inquietud, fue referido también por el Obispo Monseñor Juan Espinoza Jiménez quien citó palabras del Papa Francisco al respecto, además de la mención de parte del Presidente de la Coneme José Isabel Vela Pérez, quien precisó sobre dicho mensaje para la 57 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que lleva como lema “Hablar con el corazón, en la verdad y en el amor”.
El Obispo puso énfasis en el mensaje del Papa Francisco sobre “Inteligencia Artificial y Sabiduría del Corazón para una Comunicación Plenamente Humana”, y sobre lo cual citó:
“En esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano. [2] Sólo dotándonos de una mirada espiritual, sólo recuperando una sabiduría del corazón, podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana. El corazón, bíblicamente entendido como la sede de la libertad y de las decisiones más importantes de la vida, es símbolo de integridad, de unidad, a la vez que evoca afectos, deseos, sueños, y es sobre todo el lugar interior del encuentro con Dios. La sabiduría del corazón es, pues, esa virtud que nos permite entrelazar el todo y las partes, las decisiones y sus consecuencias, las capacidades y las fragilidades, el pasado y el futuro, el yo y el nosotros.

Esta sabiduría del corazón se deja encontrar por quien la busca y se deja ver por quien la ama; se anticipa a quien la desea y va en busca de quien es digno de ella (cf. Sab 6,12-16). Está con los que se dejan aconsejar (cf. Prov 13,10), con los que tienen el corazón dócil y escuchan (cf. 1 Re 3,9). Es un don del Espíritu Santo, que permite ver las cosas con los ojos de Dios, comprender los vínculos, las situaciones, los acontecimientos y descubrir su sentido. Sin esta sabiduría, la existencia se vuelve insípida, porque es precisamente la sabiduría —cuya raíz latina sapere se relaciona con el sabor— la que da gusto a la vida”.
Olivares Flores tituló su ponencia “Inteligencia Artificial ¿Nueva Caja de Pandora?. Dice que “los daños que se relatan en la leyenda fueron devastadores: lo que puede desencadenar algo que es real y ya está aquí, podrían ser incomparables e irreversibles”.
“Cabe destacar que, como todas las cosas, la IA tiene y podría tener mucho de positivo, como ya se ha empezado a ver, pero las reservas sobre lo negativo no son pocas y en esa línea enfocaré esta exposición, que espero se convierta en motivo de análisis y de reflexión”, expuso.
“Empero, cuando Pandora alcanzó a tapar la Caja de nuevo, en el fondo quedaba Elpis, es decir, la esperanza, único bien que había sido guardado también. Por eso, la esperanza es el asidero al que el género humano nunca deja de aferrarse. Por eso, como decimos, la esperanza muere al último”.
Citó “El Discurso del Método” en el que, en 1637. René Descartes plasmó su conocida máxima: Pienso, luego existo, y que, en traducción rigurosa, es: Pienso, por lo tanto existo, soy, de donde se colige que, para ser, hay que pensar, pensarse, asumirse como dueño de esa cualidad única.
Y tras una amplia exposición sobre el desarrollo de la humanidad y el conocimiento, Enrique Olivares destaca: “En el contexto anterior, me parece pertinente reiterar aquí el título de mi ponencia ¿Es la Inteligencia Artificial una nueva Caja de Pandora? ¿Será la Caja de Pandora la que avizora quienes muestran reservas con ese novedoso instrumento?.
Y señala, “Hoy, es imposible contestar esas preguntas, pero en mi opinión es indispensable tomar en cuenta lo que algunos de sus más importantes desarrolladores han externado”.
Hizo mención, como ejemplo, de que en marzo del 2022 un grupo de líderes tecnológicos publicaron una carta en la que pidieron una pausa de seis meses en el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Lo hicieron motivados por el recelo que les despierta el potencial que presienten de lo desconocido.
El exhorto, difundido por Future of Life Institute, hace hincapié en que ni siquiera sus creadores pueden predecir sus alcances ni mucho menos mantenerlo bajo control.
El documento, explica el expositor, señala que los potentes sistemas de Inteligencia Artificial deben ser desarrollados únicamente cuando los laboratorios estén seguros de que sus efectos serán positivos y que sus riesgos serán manejables.
Luego pone en duda de que esa petición sea escuchada, en buena parte debido al insaciable deseo de dinero, poder, dominio y placer, pasiones irrefrenables que lleva como impronta histórica.
Y pregunta ¿Utilizarán las personas o los gobiernos que puedan hacerlo, un recurso con límites, que no tiene límites, con miras a reafirmar su hegemonía o para tratar der alcanzarla? ¡Cabe considerar que los criminales no la usarán?.
“Para esas preguntas, cada ser humano deberá tener una respuesta. Eso es dable desde ahora. Sólo tiene que ver lo que el hombre ha sido en la historia y cómo avanza este proceso hoy en todo el planeta para prefigurar lo que quizá para muy pocos será agradable”.
“Para mí, quien ha respondido pronta e inequívocamente a ese cuestionamiento es uno de los hombres más poderosos de la tierra. Elon Musk anunció, el pasado 29 de enero que Neorolink, una de sus compañías, realizó un implante cerebral en un primer paciente humano con r4sulktados iniciales prometedores. Su pretensión es construir canales de comunicación entre el cerebro y las computadoras”.
Telepathy o N1, como se le llama el chip que fue instalado por un robot, permitirá “controlar el teléfono o la computadora, y a través de ellos casi cualquier dispositivo con sólo pensar…”dijo el magnate.
Para alcanzar ese objetivo a Neurolink le llevó menos de un mes, pues el 20 de febrero pasado Musk informó que la persona que recibió el implante ya es capaz de controlar un mouse con sólo “pensar”.


