En marzo de 2017, cuando Andrés Manuel López Obrador aún era el líder del partido Morena y aspirante presidencial, viajó a Washington D.C. y acudió a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El propósito principal de su visita fue:
Denunciar ante la OEA y otras instancias internacionales las supuestas violaciones a los derechos humanos y la corrupción en México durante el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto.
Presentó un documento y sostuvo reuniones para exponer su visión sobre la situación del país en ese momento.
Y que pasó=nada porque no le hicieron caso por tanta mentiras que fue a decir, y a EUA no se le puede engañar fácilmente, sabían de sus intenciones comunistas y lazos con líderes de izquierda muy peligrosos para la democracia de México. Ahora, llaman incluso “traidores a la Patria” a quienes denuncian desapariciones, sobre todo a las madres buscadoras, ante organismos de derechos humanos, y al unísono defienden “el movimiento” del pueblo, al que mantienen marginado con dádivas para que no alce la voz.
Sólo los de MORENA y la 4T pueden ir a quejarse ante organismos internacionales, los demás son «vende patrias» y hasta «enemigos de México».

