6 de febrero de 2025
En su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, el papa Francisco lanzó una advertencia sobre los «síntomas graves de crisis de lo humano» que afectan a las sociedades tecnológicamente avanzadas. Según el pontífice, en estos entornos, donde la interconexión digital es omnipresente, la proximidad entre las personas está en decadencia.
Bajo el lema ‘Misioneros de esperanza entre los pueblos’, Francisco subrayó que la Iglesia y cada cristiano tienen la vocación fundamental de ser “mensajeros y constructores de la esperanza”. En este sentido, destacó el papel de las comunidades cristianas como signos de una nueva humanidad en un mundo donde crecen la desorientación, la soledad y el abandono de los ancianos.
El papa denunció que, a pesar de los avances tecnológicos, la sociedad se encuentra cada vez más desconectada en términos de relaciones humanas. «Estamos todos interconectados, pero no estamos en relación», afirmó, lamentando que la eficiencia, el materialismo y la ambición han llevado a muchas personas a centrarse en sí mismas, dificultando el altruismo y la solidaridad.
En este contexto, Francisco destacó que la vivencia del Evangelio en comunidad puede ayudar a restaurar una humanidad íntegra, sana y redimida. Asimismo, hizo un llamado especial a atender a los más pobres, los enfermos, los ancianos y todos aquellos que han sido marginados por una sociedad cada vez más consumista y materialista.
Finalmente, el pontífice exhortó a los discípulos de Cristo a formarse como “artesanos de esperanza”, con la misión de restaurar una humanidad que, según él, se encuentra a menudo distraída e infeliz.
Con este mensaje, Francisco busca sensibilizar a la comunidad cristiana y al mundo en general sobre la necesidad de recuperar la cercanía, la solidaridad y la compasión como pilares fundamentales de una sociedad verdaderamente humana.

