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Obispo de Aguascalientes advierte que la secularización debilita el tejido social y favorece una cultura contraria a la vida

Aguascalientes, Ags. — La creciente secularización de la sociedad, la pérdida de la vida espiritual y la exclusión de la formación religiosa de la educación han contribuido al deterioro del tejido social y a una cultura que normaliza el aborto, afirmó el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Mons. Juan Espinoza Jiménez, al hacer un llamado a que Cristo vuelva a ocupar el centro de la vida familiar y comunitaria.

Durante su reflexión, el prelado sostuvo que la sociedad atraviesa una profunda crisis moral derivada, en gran medida, del alejamiento de Dios, situación que —dijo— se refleja en el incremento de la violencia, la desintegración familiar, las adicciones y la pérdida del sentido de comunidad.

«Quienes están a favor del aborto tienen una educación secularizada», expresó el obispo al señalar que, desde hace décadas y por diversos medios, se ha buscado retirar la presencia de Dios de la vida pública y privada bajo el argumento del Estado laico, situación que, a su juicio, ha generado confusión, infelicidad y una profunda pérdida de valores.

Mons. Espinoza recordó que en generaciones anteriores era común que las familias se reunieran para orar, fortaleciendo la unidad y encontrando en la fe una herramienta para superar las dificultades.

«Ya no es como antes, que los abuelitos o los padres reunían a todos los integrantes de la familia para orar juntos; tenían problemas, pero podían superarlos y había unión. Lamentablemente eso ya no sucede», lamentó.

La ausencia de templos y la descomposición social

El obispo también relacionó la presencia de espacios religiosos con una mayor cohesión comunitaria. Señaló que existen zonas de la ciudad donde no se permite la construcción de templos y, según indicó, son precisamente los lugares donde se presentan mayores conflictos sociales.

«Tenemos una ciudad hermosa, pero también peligrosa, porque hay lugares en donde no se permite edificar un templo y es donde más problemas hay. Donde hay un templo, hay comunidad», afirmó.

A su consideración, cuando las personas dejan de colocar a Dios como eje de su existencia, el ambiente social se deteriora y aumenta el desorden.

«Bastaría observar la realidad local para comprobar que la carencia de espacios sagrados coincide con los puntos de mayor conflicto», sostuvo.

Crecimiento económico con nuevos desafíos

Aunque reconoció que Aguascalientes ha experimentado un importante crecimiento económico, industrial y urbano durante los últimos años, el pastor diocesano advirtió que dicho desarrollo también ha traído retos que interpelan la conciencia cristiana.

Entre ellos mencionó distintas formas de violencia, matrimonios en crisis, jóvenes vulnerables a las adicciones y a la cultura de la inmediatez, así como una creciente indiferencia hacia quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Afirmó que cuando Cristo deja de ocupar el primer lugar en la vida de las personas, «la persona pierde orientación, las familias pierden cohesión y la sociedad pierde esperanza».

Crítica a la secularización de las fiestas religiosas

El obispo también expresó preocupación porque, según dijo, algunas celebraciones patronales han ido perdiendo su esencia espiritual debido a intereses comerciales.

Indicó que en diversas festividades religiosas se privilegian actividades paralelas enfocadas al entretenimiento y al comercio, relegando el sentido de agradar a Dios y debilitando el significado de las celebraciones para la comunidad creyente.

Educación y cultura de la vida

Uno de los temas centrales de su mensaje fue la educación de niños y jóvenes. Espinoza Jiménez afirmó que actualmente se presenta el aborto como una opción válida mientras que la defensa de la vida suele ser considerada una postura anticuada.

Atribuyó esta situación a una formación que, según dijo, excluye la dimensión religiosa utilizando el concepto de Estado laico.

«Esta ausencia de Dios en la formación de niños y jóvenes desarticula la armonía social y genera una sociedad sin orientación y con una pérdida total de valores», expresó.

Asimismo, señaló que cada vez son menos los hogares que conservan imágenes religiosas, situación que interpretó como un signo del desplazamiento de Cristo de la vida familiar.

«Colocan cualquier cosa, pero no tienen un Cristo; quienes lo dejan fuera de sus proyectos familiares o públicos lo están tratando como un invitado incómodo», afirmó.

Llamado a recuperar la vida espiritual

Finalmente, Mons. Juan Espinoza Jiménez exhortó a los fieles a fortalecer su vida espiritual mediante la oración cotidiana, la lectura de la Biblia, la participación frecuente en la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación.

Recordó que muchas familias conservan una Biblia que permanece sin abrir desde la Primera Comunión o la Confirmación, por lo que invitó a redescubrir el Evangelio como guía para la vida diaria.

«Si nos nutrimos del Evangelio y de la Eucaristía, si nos confesamos, dejaremos toda esa carga que llevamos y permitiremos que haya una habitación para Dios en nuestra vida y en nuestra casa. Si realmente lo colocamos como el centro de todo, nada nos faltará», concluyó.

El obispo cerró su mensaje invitando a los creyentes a preguntarse si Cristo continúa ocupando un lugar central en la sociedad o si, por el contrario, está siendo desplazado por una cultura que, desde su perspectiva, prescinde de la fe y de los valores cristianos como fundamento de la vida comunitaria.

*Imagen exclusiva de la Revista FUTURO.

 

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