“¿Los políticos escuchan realmente las necesidades del pueblo?”, preguntó el Obispo de Aguascalientes Juan Espinoza Jiménez al dirigir su mensaje –no escrito- durante la celebración dominical desde la Basílica de la Asunción de María, para agregar, que si acaso “¿los sacerdotes escuchan las necesidades de la gente?”.
Y es que, precisó, escuchar y hablar son dos palabras muy sencillas, pero no todos cuentan con la capacidad para ejercerlas con eficacia porque “hoy no dejamos que el Señor nos toque. Escuchamos tantos ruidos, tanta música, tantas opiniones, tantas cosas, que a veces nos confunde y no escuchamos a la persona que tenemos delante”.
Y agregó: “Esposo, ¿escuchas de verdad a tu esposa?, o los hijos escuchan a sus padres. Cuántas veces hay mamás y papás que sufren y se desesperan ante el hijo que no los entiende porque están llenos de ruido».
Y así como hizo referencia a los políticos y sacerdotes, preguntó: “¿los jefes que tienen cargos, escuchan a sus empleados?”.
Exhortó a escuchar la palabra de Dios si realmente buscamos un encuentro con el Señor, permitir que entre por nuestros oídos y llegue al corazón. “Somos tartamudos con los más cercanos, hablamos con personas, pero a veces no somos capaces de hacerlo con la familia, no sabemos cómo dirigirnos con los más cercanos, como los hijos, en el trabajo, porque a veces los vemos de arriba hacia abajo y se les trata como esclavos”.

Dios pide a la humanidad que escuchen y que hablen, que su palabra la pronuncien y envíen el buen mensaje de salvación y también hay que saber cómo hablar con el Señor.
No solamente hay que hablar con Dios, sino hablar de Dios, precisó.
“¿Cómo hablamos de él a los demás?, debemos ser puentes entre Dios y las demás personas, cuando llegamos de misa ¿hablamos de Jesús?, compartimos con la familia lo que escuchamos, porque ahora hasta miedo nos da hablar de Dios. Vivimos en un mundo donde no tenemos la capacidad de hablar del Evangelio preferimos llevar una relación personal con Dios, sin compartirlo con los demás”.

Hizo un llamado a los cristianos a dejar el miedo y a saber cómo hacer valer esas dos palabras de forma adecuada: escuchar y hablar. Porque primero hay que saber escuchar para poder hablar, pero hacerlo como Dios, quien no hace distinción entre ricos y pobres, al contrario, “ve más por aquellos que más lo necesitan”.
Durante la misa hubo la profesión de fe de quienes trabajan en y para la Catedral Basílica y se dio a conocer la promulgación del Quinto Plan Diocesano de Pastoral que será obligatorio.


