Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado vehemente a legisladores y ciudadanos para abandonar la «cultura del descarte» y dar pasos legales concretos más allá de las declaratorias simbólicas.
AGUASCALIENTES, AGS. – En un mensaje contundente emitido desde la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, instó a las autoridades y a la sociedad civil a trascender los gestos simbólicos y avanzar hacia la protección legal efectiva de la vida humana desde el momento de la concepción.
A través del «Correo Diocesano» y durante su homilía desde la Catedral Basíolica, el líder religioso subrayó que la defensa de la vida no debe limitarse a la proclamación de días conmemorativos, sino que debe traducirse en acciones legislativas y sociales que reconozcan la dignidad de los más indefensos.
*Dios es el señor de la vida. Verdad central de la revelación divina. Él no solo la vida, sino que la rescata, la defiende y la hace nacer. Incluso ahí donde hay muerte, para conducirla a su plenitud.
* Si la vida viene de Dios, nadie puede arrogarse el derecho de decidir quien debe vivir y quien no. Cada vida humana, incluso la más frágil, la aún no nacida, está ya habitada por el proyecto de Dios.
* Hoy es el grito que resuena entre nosotros. Salir de la indiferencia , salir de la cultura del descarte y salir de la resignación ante la perdida del sentido de la vida.
* Que nuestra sociedad redescubra que cada vida humana desde su concepción hasta su fin natural, es un don sagrado que merece ser protegido.
El representante de la Iglesia Católica puso en claro que Dios es el señor de la vida, y que esta es la “Verdad central de la revelación divina. Él no solo da la vida, sino que la rescata, la defiende y la hace nacer. Incluso ahí donde hay muerte, para conducirla a su plenitud.”.
Agregó que, “Si la vida viene de Dios, nadie puede arrogarse el derecho de decidir quién debe vivir y quién no. Cada vida humana, incluso la más frágil, la aún no nacida, está ya habitada por el proyecto de Dios”.
Hoy, agregó, “es el grito que resuena entre nosotros. Salir de la indiferencia , salir de la cultura del descarte y salir de la resignación ante la pérdida del sentido de la vida”.
Espinoza Jiménez hizo ver que cada vida humana tiene un valor inmenso ante los ojos de Dios, por ello es que no podemos acostumbrarnos a la muerte ni ser indiferentes ante la eliminación de la vida más indefensa De manera contundente aseveró que el aborto como fin o como medio constituye un desorden moral grave, precisamente porque la vida es un don de Dios y nadie puede atribuirse el derecho de eliminarla.
Cuando la vida más frágil deja de ser protegida la sociedad comienza a resquebrajarse, detalló. No es la sociedad o la ley humana la que debe otorgar el derecho a vivir, porque la vida humana proviene de Dios mismo.
Un fundamento teológico y social
Para el prelado, la vida no es una concesión del Estado, sino un don divino. Durante su alocución, Espinoza Jiménez recordó que Dios es el único «Señor de la vida», calificando este principio como la verdad central de la revelación.
«Si la vida viene de Dios, nadie puede arrogarse el derecho de decidir quién debe vivir y quién no. Cada vida humana, incluso la más frágil, la aún no nacida, está ya habitada por el proyecto de Dios», sentenció.
El Obispo fue enfático al señalar que el aborto, ya sea como fin o como medio, constituye un «desorden moral grave». Advirtió que cuando una sociedad deja de proteger la vida en su etapa más vulnerable, los fundamentos de la justicia y la convivencia comienzan a resquebrajarse.
Llamado a la acción política y civil
Sin mencionar directamente la reciente «Declaratoria del Día del Niño y la Niña» emitida por el Congreso local, el mensaje del Obispo sugirió que tales medidas son insuficientes si no se acompañan de un marco jurídico que salvaguarde la existencia desde la concepción hasta su fin natural.
Hizo un llamado directo a:
Legisladores y gobernantes: Para que asuman la responsabilidad de cuidar la vida como base de la esperanza social.
Fieles y ciudadanos: Para salir de la «indiferencia» y de la «cultura del descarte».
Cierre de la «Semana de la Vida»
Como parte de las actividades de la Diócesis, el Obispo destacó el acompañamiento que la Iglesia brinda a las familias e instó a las instituciones a implementar políticas que cuiden «las dos vidas» (madre e hijo) con acciones concretas.
Para finalizar, Espinoza Jiménez invitó a la comunidad a participar en la «Caminata Festival por la Vida», organizada por la Comisión Diocesana de Pastoral Familiar.
Fecha: Próximo sábado.
Hora: 17:00 horas.
Punto de partida: Cruce de las calles Madero y Cosío (el prelado hizo especial énfasis en que se trata de la Calle Madero, para evitar confusiones con la nomenclatura de la ciudad).
Este evento marcará la clausura de la Semana de la Vida en Aguascalientes, reafirmando el compromiso de la Iglesia local con su agenda de defensa de la vida y los valore familiares.
*Imagen exclusiva de la Revista FUTURO

