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| México en juego: derechos sin deberes, libertad sin responsabilidad

Por: José I. VELA PÉREZ*

México atraviesa un momento decisivo. No es exageración ni retórica: el país está en juego. Ante la confusión generalizada, urge mirar la realidad con objetividad, sin las vendas de ideologías ni el ruido de la propaganda. El verdadero reto es discernir entre lo superficial y lo trascendente, entre lo inmediato y lo que marcará el destino de la nación en los próximos años.

El desarrollo del país no se mide únicamente en cifras o discursos presidenciales, sino en cómo las formas de gobierno impactan en la vida de los ciudadanos. En este terreno, el papel del periodismo debería ser clave: informar con libertad, pero también con responsabilidad. Sin embargo, lo que vemos es un escenario contaminado. Por un lado, la creciente represión a los medios independientes, sobre todo desde gobiernos de la 4T y Morena, que han demostrado intolerancia a la crítica. Y por otro, un sector de la prensa que ha preferido rendirse a la comodidad de la dádiva oficial, viviendo del erario a costa de su independencia. Periodistas que, en lugar de defender la verdad, se convierten en propagandistas del poder.

Aquí está el núcleo del problema: cuando los deberes desaparecen, los derechos pierden legitimidad. Hemos construido una sociedad que reclama con estridencia, pero que poco asume responsabilidades. Queremos libertades absolutas, pero olvidamos que toda libertad exige compromiso. Pedimos respeto, pero somos incapaces de escuchar; defendemos la libertad de expresión, pero muchas veces la convertimos en un escudo para el insulto y la desinformación. El resultado es un ruido ensordecedor que erosiona la convivencia y destruye los cimientos de la democracia.

No nos engañemos: esta distorsión no es inocua. Es parte de un modelo que ha hecho de la manipulación su estrategia más efectiva. Sacralizamos los derechos, pero borramos los deberes; convertimos la crítica en odio y el debate en linchamiento. En paralelo, grupos enquistados en el poder —herederos del viejo PRI, hoy disfrazados bajo las siglas de Morena y la 4T— se reparten privilegios, corrompen instituciones y condenan a México a un retroceso disfrazado de transformación.

El país no puede seguir en manos de quienes lucran con la división y convierten la política en un negocio personal. No basta con indignarnos ni con repetir consignas en redes sociales. Es indispensable recuperar el principio elemental de que no hay moneda de una sola cara: exigir derechos exige cumplir obligaciones.

Respetar no es callar; la omisión, en este momento, es complicidad. El tiempo de la complacencia se acabó. Si no somos capaces de abrir los ojos y actuar con madurez y coherencia, el costo será enorme: un México deshecho por el cinismo de unos y la indiferencia de otros.

Hoy la disyuntiva es clara: o asumimos la responsabilidad de defender al país con hechos, o lo veremos escaparse de nuestras manos. No hay más.

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Dr.H.C. José Isabel Vela Pérez, Director General de la Revista FUTURO / 3 de septiembre 2025 *

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