SAN FRANCISCO — Dos semanas antes de que un chatbot llamado ChatGPT apareciera en internet en noviembre y maravillara al mundo, Meta, la empresa dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram, presentó su propio chatbot.
Con el nombre de Galactica, fue diseñado para la investigación científica. Podía escribir sus propios artículos, resolver problemas matemáticos, generar código de computación y comentar imágenes en un instante.
Al igual que ChatGPT, Galactica también se tomaba a la ligera los hechos e inventaba pruebas matemáticas, tergiversaba fechas históricas y contaba cuentos chinos. Un usuario convenció al chatbot de hablar sobre la historia de los osos en el espacio. Frente a la pregunta de quién dirige Silicon Valley, Galactica respondió: “Steve Jobs”.
Sin embargo, a diferencia de OpenAI, el pequeño laboratorio de San Francisco que creó ChatGPT, Meta se encontró con una avalancha de quejas sobre los contratiempos de Galactica. Al cabo de tres días, la empresa, que ha enfrentado escrutinio por difundir desinformación y discursos de odio por medio de sus aplicaciones de redes sociales, eliminó Galactica de internet.
“Los creadores de la maqueta tuvieron que bajarla porque simplemente no aguantaron la presión”, comentó el mes pasado Yann LeCun, científico jefe de inteligencia artificial en Meta, durante una presentación en línea en Collective[i] Forecast, una reunión de líderes y pensadores de Silicon Valley.
Durante casi una década, Meta ha invertido miles de millones de dólares para crear nuevos tipos de inteligencia artificial. En 2013, Mark Zuckerberg, su director ejecutivo, se puso como misión convertir a Meta en líder en este campo. La empresa contrató a cientos de los mejores investigadores de inteligencia artificial, incluido LeCun. Gastó cientos de millones de dólares en las grandes cantidades de poder de procesamiento necesarias para construir sistemas de inteligencia artificial.
No obstante, Meta ha quedado excluida ahora que Silicon Valley está fascinado con la “inteligencia artificial generativa”, el nombre de las tecnologías que generan texto, imágenes y otros medios por sí solas. OpenAI se ha convertido en el protagonista, aunque Meta y muchas otras empresas desarrollaron tecnologías similares.
Otros se han lanzado de lleno al frenesí. El lunes, Google dijo que pronto iba a lanzar un chatbot experimental llamado Bard. Y el martes, Microsoft, la cual ha invertido 13.000 millones de dólares en OpenAI, celebrará un evento en el que se espera que presente una versión de su motor de búsqueda Bing que utiliza tecnología de chatbot.
Sin embargo, Meta quedó incapacitada, en parte, por su reputación de gigante corporativo que ayuda a difundir falsedades, mencionó LeCun el mes pasado. Y con responsabilidades hacia miles de millones de usuarios, no pudo permitirse dejar en línea un chatbot capaz de generar información falsa y tendenciosa.
“OpenAI y otras empresas pequeñas están mejor posicionadas para obtener de hecho algo de crédito por lanzar este tipo de cosas”, opinó Chirag Shah, profesor de la Universidad de Washington que ha explorado las fallas en las tecnologías como Galactica y ChatGPT. “No van a recibir el mismo tipo de repercusiones”.
En años recientes, Meta también ha puesto su atención en otra área tecnológica: el mundo inmersivo en línea del llamado metaverso, el cual, para Zuckerberg, es la próxima gran novedad. A corto plazo, no está claro cómo la empresa podrá ofrecer productos de inteligencia artificial generativa con sus servicios actuales de un modo que en verdad capte la atención del público.
Eso no quiere decir que no lo esté intentando. Meta está acelerando sus esfuerzos para poner productos basados en inteligencia artificial en las manos de los clientes, mencionó Irina Kofman, directora sénior de gestión de productos de inteligencia artificial generativa, quien supervisa XAI, un nuevo equipo cuyo objetivo es ayudar a crear productos de inteligencia artificial en toda la empresa. Según Kofman, Zuckerberg está involucrado directamente en el manejo de las iniciativas y celebra reuniones semanales con los jefes de producto y los principales investigadores de inteligencia artificial.


