Nos encontramos a un paso de la histórica jornada electoral del domingo 2 de junio de este 2024, de la que todos esperamos que se caracterice por la participación, legalidad y civilidad que den por resultado la unidad social y un fortalecido espíritu de esperanza para el futuro de nuestro país, señalan los obispos del país en un comunicado hecho llegar a la revista Futuro.
“Somos más de 130 millones de mexicanos, de los cuales cerca de 99 millones estamos convocados a sufragar, para emitir los votos correspondientes que den rumbo a nuestros próximos seis años”, agrega.
En el documento se invita “a los medios de comunicación (a sus comunicadores, periodistas y analistas, tanto como a empresarios de los mismos), a servir a la Nación informando con veracidad, con ética y oportunidad a la ciudadanía, sobre el devenir de este proceso histórico. Recordemos que el manejo de la información es ya una forma de hacer política. México se siente orgulloso de la pluralidad y variedad de sistemas informativos que han sido fundamentales en la construcción de la democracia, esperamos que esta vez no sea la excepción. La libertad de opinión y la responsabilidad en la comunicación son principios fundamentales de la democracia”.
Hace un atento llamado a la ciudadanía a salir a votar sin miedo y libremente. “Nuestro voto es secreto y como tal, debe ser respetado plenamente. Salgamos a votar con responsabilidad y convicción: salgamos a ejercer nuestros derechos”.
Los Obispos, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hace una atenta invitación a los ciudadanos que serán autoridades en las mesas de votación y en las casillas, “al más amplio cumplimiento de su deber ciudadano, sabiendo que la población entera agradece su servicio, así como su entrega imparcial a la causa democrática. Nunca dejaremos de valorar suficientemente que, de las mejores cosas de nuestra democracia, es que son los ciudadanos quienes organizan las elecciones, reciben y cuentan los votos. Esto prueba que los procesos electorales en democracia deben ser ejercicios ciudadanos imparciales, serios, honestos y objetivos para darle certidumbre”.
Se les pide a los partidos políticos demostrar su talante democrático y su civilidad evitando la tentación, presente todavía, de moverse al margen de la Ley y de la ética política mínima, que dan soporte a la seriedad de sus propuestas, y “para nadie es conveniente ganar como frutos de trampas y fraudes hechos con conocimiento de causa. Todos los partidos políticos, los candidatos y ciudadanos deben rechazar las prácticas ilegales para no manchar el proceso y poner en riesgo los resultados. Es importante en la democracia saber ganar y saber perder, y el talante democrático de los contendientes queda de manifiesto al reconocer los resultados”, lo que vale también para las autoridades civiles que están próximos a dejar sus cargos, que no interfieren indebidamente violando la ley manchando su imagen por el resto de la historia.
Igualmente hace un exhorto a las autoridades electorales a ejercer sus responsabilidades, porque aún la ciudadanía confía en sus instituciones, lo mismo que en sus leyes.
También se pide a las fuerzas armadas de México, respetuosamente, a ser lo que siempre han sido: parte fundamental para la democracia. Y que “el cumplimiento de la legalidad y la conservación de la paz social en este proceso dependen, en parte, de esta institución nacional, como última instancia para limitar las acciones de quienes no acepten los resultados”.

“El próximo 2 de junio será una fiesta cívica de enormes proporciones, jornada de gran trascendencia, realizada desde la alegría de ejercer nuestros derechos, de hacerlo con paz y civilidad, sabiendo que entre todos construiremos el futuro del país”.
Y concluye “como hombres de fe invitamos a los hombres y mujeres de buena voluntad, a orar y pedir a Dios, por intercesión de la Virgen María de Guadalupe, para que derrame su gracia, luz y sabiduría ya desde ahora y hasta que termine el proceso electoral, para saber decidir juntos el presente y futuro de este bello país que es México”.
El documento es firmado por Monseñor Rogelio Cabrera López, Monseñor Ramón Castro Castro,, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega y Monseñor Jorge Alberto Cavazos Arizpe.

