*Legislan movidos por intereses contrarios a la voluntad de Dios
*Navidad es fiesta de la familia, como también de paz y esperanza
Por: José I. VELA PÉREZ
Es la familia santuario de la vida. No se puede dar muerte al indefenso que está por nacer, aunque los hombres que legislan movidos en ocasiones por intereses netamente mundanos e egoístas hagan leyes que intentan destruir el primer regalo que Dios nos da: la vida, señaló el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, México, Juan Espinoza Jiménez.
Acto seguido exhortó a todos los creyentes y personas de buena voluntad; “Todos debemos aprender a defender, amar, custodiar y desarrollar la vida”.
Durante la celebración nocturna de este 25 de diciembre, desde la Catedral Basílica en honor a Nuestra Señora de la Asunción, el representante de la Iglesia Católica se refirió no solamente al mensaje de esperanza, sino a la nueva forma de vida que el conlleva el Nacimiento, Dios hecho hombre, donde se unen el cielo y la tierra, sino en mirar hacia la familia, más hacia la Sagrada familia con Jesús, María y José.
Y en este contexto, Monseñor Espinoza Jiménez enfatizó que “La Navidad es la fiesta de la familia”, para luego lanzar la convocatoria: “Defendamos la vida desde su concepción hasta su muerte natural”.
Y tras la alusión específica sobre la vida y el rechazo tajante al quehacer de los diputados locales que, movidos por intereses insanos se han atrevido a trasgredir la ley divina, se refirió a la paz tan necesaria en nuestros días, donde hizo un vehemente llamado a no mantener endurecidos el corazón y el alma; siguió con la reflexión sobre el amor y todo lo que ello implica, para terminar con el mensaje de paz y esperanza.


Reiteró acerca de la familia, mantener en alto a la Sagrada Familia como modelo a imitar.
Espinoza Jiménez habría ya instado a las familias cristianas a defender y amar la vida, remarcando que la Navidad es un tiempo de unión familiar y de celebración de la vida, además de que citó el prólogo del evangelio de San Juan, que describe el nacimiento de Jesús como la encarnación del verbo.
Señaló que la Navidad representa la unión de una madre y un padre adoptivo formando la sagrada familia, compartiendo la alegría del nacimiento de Jesús, quien trajo al mundo paz, esperanza y amor.
Y como mensaje profundo el Obispo pidió la imagen del Niño recién nacido; lo tomó entre sus brazos, y lentamente descendió las escaleras para que niños, adolescentes y ancianos pudieran adorar al Hijo de Dios y con ello dejar patente el posicionamiento de la Iglesia sobre el derecho a la vida desde su concepción hasta la muerte natural.



