«El aborto es un homicidio»: postura de la Iglesia ante la creciente tensión global sobre la vida y la familia
Por Redacción Internacional | Ciudad del Vaticano
El Papa Francisco reiteró de manera categórica la postura de la Iglesia católica sobre el aborto, calificándolo como un “homicidio” y afirmando que “quien realiza un aborto, mata”. Estas palabras, pronunciadas inicialmente durante su vuelo de regreso a Roma tras una visita pastoral a Eslovaquia el 15 de septiembre de 2021, cobraron nueva fuerza al ser retomadas en el reciente foro internacional “Derechos Humanos y Vida Pública”.
La declaración papal, rescatada y analizada en el marco del Tercer Congreso Internacional de las Familias (CIFAM), celebrado en Mérida, Yucatán, del 14 al 16 de marzo de 2025, ha avivado el debate global en torno al valor de la vida humana desde la concepción. Bajo el lema «Familias en armonía, clave para el desarrollo y la paz», el CIFAM congregó a expertos y líderes sociales de diversas naciones, quienes abordaron los desafíos contemporáneos que enfrenta la institución familiar.
Durante su alocución original, Francisco no se limitó a reafirmar la doctrina católica, sino que cuestionó de manera directa el uso político y social del aborto como herramienta de manipulación. “Se ha instalado en la conciencia colectiva una narrativa que lo justifica como solución ante embarazos no deseados, ignorando el valor inviolable de la vida humana”, dijo. Para sustentar su postura, aludió a conocimientos científicos: “Los libros de embriología explican que a las tres semanas de la concepción ya están todos los órganos en su lugar”.

Las palabras del Papa encontraron eco entre los participantes del foro internacional, donde académicos, médicos y defensores de los derechos humanos denunciaron lo que consideran una agenda global contra la vida, la familia y el matrimonio. En ese contexto, el doctor Winston Bretz, representante de la Academia de Medicina Opcional, advirtió que la mayoría de las mujeres que recurren al aborto “están desorientadas” y mal informadas. “Se les ha hecho creer que deben embarazarse y después abortar, así porque sí”, declaró.
Los asistentes al foro también señalaron con preocupación que muchos gobiernos y partidos políticos están instrumentalizando el aborto y la ideología de género con fines electorales, sacrificando la estabilidad social y la dignidad humana en el proceso. Afirmaron que, en diversos países —incluido México—, las instituciones democráticas están cediendo ante presiones ideológicas, olvidando su responsabilidad de proteger la vida desde su inicio y fortalecer el núcleo familiar.
En particular, se mencionaron manifestaciones públicas recientes en Aguascalientes donde, durante una marcha conmemorativa de la diversidad sexual, se profirieron actos considerados ofensivos hacia la fe cristiana. “Se está cruzando una línea peligrosa entre la libertad de expresión y el odio religioso”, alertaron algunos ponentes, en referencia a ataques a símbolos sagrados y discursos que, aseguran, promueven división y violencia.
Ante este panorama, líderes provida y activistas sociales advierten que los congresos locales están “traicionando a sus pueblos” al legislar en contra de valores fundamentales como la vida, la familia y la dignidad humana. “Se han convertido en verdugos de la misma sociedad que los eligió”, denunciaron.
El debate sigue abierto. Mientras tanto, la Iglesia católica, a través de la voz de su máxima autoridad, el Papa León XIV, insiste en que no se puede hablar de derechos humanos sin defender primero el derecho a nacer. Un mensaje que, en tiempos de creciente polarización, vuelve a poner al centro del debate el valor de la vida y la misión de las familias en la construcción de una sociedad más justa y pacífica.


