El Obispo Juan Espinoza advierte sobre la deshumanización y llama a fortalecer la fe, la familia y los valores
Aguascalientes, Ags.- En un enérgico llamado a la conciencia colectiva, el Obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, advirtió sobre el creciente alejamiento de Dios en la vida contemporánea, fenómeno que, aseguró, se manifiesta con violencia tanto en el escenario internacional como en las comunidades locales. En su mensaje, evocó la expresión “el hombre se ha convertido en el lobo del hombre”, para ilustrar el deterioro moral y espiritual de la sociedad actual.
Aseveró que el hombre no sólo ataca y destruye a sus semejantes, sino también a la naturaleza que le fue confiada y por otra parte la violencia causa estragos en algunas zonas de la ciudad de Aguascalientes y de la propia Diócesis, mientras que las idelogías manchan la dignidad de las personas y sus familias.
Durante una reflexión con motivo del Día del Padre, el prelado lamentó que el egoísmo humano esté distorsionando la imagen de Dios, provocando sufrimiento, soledad y un extravío generalizado del sentido de la vida. “El hombre, cegado por el egoísmo, ataca y destruye a sus semejantes y a la naturaleza. Lo vemos con las amenazas de guerra en el mundo, con la violencia, las desapariciones, el narcotráfico y la impunidad en nuestro país, e incluso en nuestras propias comunidades de la diócesis”, expresó.
El obispo alertó que estas condiciones han generado angustia incluso en los más pequeños, quienes padecen los efectos del rumbo incierto que ha tomado el mundo. “Muchos creen en el poder del dinero, pero al final descubren que están solos, sin rumbo y ajenos a su verdadero destino”, señaló.
En este contexto, Espinoza Jiménez invitó a los fieles a reencontrarse con Dios desde una experiencia vivencial, más allá de conceptos teológicos. “Dios no es lejano, es familia y vida compartida. No hemos sido creados para encerrarnos en nosotros mismos, sino para compartir con los demás en fraternidad, solidaridad y alegría”, insistió.

Además, criticó a quienes se encierran en su propia visión, negándose a escuchar otras opiniones, lo que definió como un acto de narcisismo espiritual. “Ven todo gris y frío, llevan una vida sin sentido, lejos de Dios. Pero aún pueden redescubrir la alegría de vivir si se abren a la comunicación con Él”, sostuvo.
Aprovechando la conmemoración del Día del Padre, el obispo dirigió un mensaje especial a los padres de familia, a quienes instó a asumir con responsabilidad su papel como pilares del hogar. Afirmó que, más allá de las dificultades económicas, una familia unida en el amor y en los valores puede prosperar. “Si el padre da buen ejemplo, los hijos florecen. Si no lo hace, la carga recae sobre la madre, que debe asumir doble responsabilidad”, puntualizó.
Finalmente, el purpurado concluyó que las comodidades materiales carecen de valor si no están acompañadas de amor y entrega. “La verdadera felicidad no se encuentra en el dinero, sino en vivir con plenitud los valores del Evangelio, en familia y en comunidad”, remarcó.

