La maternidad es un regalo de Dios, pero también apertura a ese don. Apertura que implica donación de sus mejores años, pero no sólo sus años de juventud, sino toda la vida, expresó esta mañana el PBRO. Lic. Rogelio Pedroza González, no sin antes subrayar que el ser madre hoy “se convierte en un desafío”.
El Vicario Episcopal de Pastoral agregó:
“Pues, si bien, la madre trae al mundo un nuevo ser, implica acompañarlo en el crecimiento, tanto a nivel humano como a nivel espiritual. Es ella, en colaboración con el esposo, forjadora de personas; vocación que no se realiza en un día, sino que es un camino. Puede decirse que es el camino de su propia vida ya que la madre está volcada hacia los hijos en un cuidado amoroso las veinticuatro horas del día y desde la gestación y casi siempre hasta la vida adulta de su hijo, en ocasiones aunque éste ya sea responsable de su propia familia”.
El también Vocero de la Diócesis expuso que “no pretendo cerrar los ojos ante lo que se vive en nuestras familias; al contrario, mi deseo es animarlas para permanezcan sin renunciar a su propia vocación de acompañantes y educadoras particularmente en la fe de sus hijos. Sabemos perfectamente que la familia está siendo golpeada por diferentes frentes y que los padres en el aprendizaje y práctica de valores en muchas ocasiones quedan desdibujados”.
Hizo ver que la época en que nos está tocando vivir es de enormes potencialidades de desarrollo en diferentes campos de la persona, sin embargo se presentan muchas ambigüedades. “Tanto la idea de padre como la de la madre, van perdiendo importancia para dar paso a una forma nueva de “educar”.
En algunos casos, agregó, la madre queda reemplazada, sin ser punto de referencia en la educación del hijo y éste más bien aprende en la calle y a veces en la escuela, costumbres que nada tienen que ver con los valores que se viven en el hogar.
“Ser medre se convierte hoy más que nunca en un desafío. Por otra parte también se están dando casos lamentables de abandono y de rechazo a la maternidad. Hoy no es raro escuchar frases como: “pareja sí, hijos no”, o “hijos sí, esposo no”… debilitando el ambiente natural de nacimiento y crecimiento de un ser humano”, lamentó durante la conferencia de prensa esta mañana en la Diócesis de Aguascalientes.

EL COMPROMISO DE LAS MADRES CRISTIANAS
Por otra parte señaló que el camino de todo ser humano es a menudo lleno de desafíos y dificultades. “Desde luego esto se aplica también al camino de cada mamá en su vocación de madre que ama, que educa, que forja”.
Y expuso:
“Son muchos los problemas con los que se tiene que enfrentar para vivir su vocación de madres, pensemos por ejemplo en tantas escuelas y universidades que posibilitan la obtención de un título, especializaciones, etc., sin embargo no es extraño que poco a poco el hijo que en principio obedecía, recibía los sacramentos asistiendo a la Eucaristía dominical”.
Hoy en día se convierte en “crítico” de los valores establecidos en casa y en ocasiones reta a los papás poniendo en duda la misma existencia de Dios, agregó.
¿Qué le toca hacer a las madres cristianas? ¿Cómo manejar semejantes situaciones?, se preguntó, y respondió:
“Es difícil tener una respuesta; pero siempre se ha de tener en cuenta que más allá de los buenos consejos, debe ser ejemplo en su modo de vivir la fe y la esperanza, en medio de los problemas cotidianos: su oración, la práctica de los sacramentos, la manera de llevar su matrimonio, convirtiéndose un signo que llama la atención al niño, al adolescente y al joven que busca una razón más grande para abordar y dar respuesta a la problemática de su edad”.
EL AGRADECIMEIENTO
Ya casi para finalizar externó su agradecimiento:
“A todas ustedes mujeres-madres: muchas gracias por su sí constante. Gracias a ustedes jóvenes que comienzan su experiencia de generar una vida humana. Gracias a ustedes madres maduras que llevan el peso y el calor de la jornada en los hijos adolescentes y jóvenes. Gracias a ustedes que ahora sienten el desgaste de los años y comienzan a padecer enfermedades. Gracias a ustedes que sufren el abandono y la soledad. Gracias a ustedes que se alegran y disfrutan de la compañía y el amor de sus hijos. Gracias a ustedes que nunca olvidan al hijo que ha partido y elevan su oración a Dios. Gracias por sus labios que oran y por su vida que se va día con día en su ternura y sensibilidad”.
Luego citó un mensaje del hoy San Juan Pablo II, y que casualmente coincide hoy con los 33 años de su visita a Aguascalientes.
Diría el Santo: “Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida” (San Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 1995)

