Contundente, durante la celebración litúrgica de las 7:00 horas en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Aguascalientes, México, el padre Casimiro no se anduvo por las ramas. Tras pedir oración para fortalecer el Espíritu Santo en cada uno de los creyentes habría dicho que en ocasiones la lucha diaria contra el demonio se convierte en guerra, por las tentaciones recurrentes del mundo y en particular de la carne.
Hizo alusión a la lectura del Evangelio de San Mateo (13,18-23) que dice:
“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.» .
Con más de 61 años de sacerdocio, el canónigo Casimiro Serna Esqueda –originario del municipio de Calvillo- llamó la atención al subrayar que cuantos de los que asisten a misa guardan las palabras del Evangelio. Comentó que le gustaría preguntar al término de la celebración de qué se trató y qué fue lo que más les llamó la atención para poner en práctica.
Sugirió que muchas de las veces no se entiende bien el significado del Evangelio, como es el caso del contenido y trascendencia del mismo de este viernes 28 de julio de 2023, sobre todo porque se piensa que puede o no ser cierta la presencia y trabajo del diablo que busca la condenación eterna, sobre todo de los cristianos.
En este sentido mencionó que es una lucha diaria en la que nosotros decidimos rectificar el camino y estar con Dios, o seguir con el mal, pero que incluso a veces es tan fuerte por las tentaciones del mundo y en particular por las tentaciones de la carne, que se vuelve una guerra constante en nuestro interior, y con tantos distractores no aquilatamos la gravedad de nuestros actos.
Y retomando el Evangelio hizo hincapié en que a nosotros mismos se nos olvida de lo sembrado en nuestros corazones, pues “al estar en el trabajo ya ni nos acordamos de lo que aquí se dijo”.
Por ello es que pidió mucha oración para fortalecer en nosotros el Espíritu Santo, pero también para estar alertas y permanecer en gracia de Dios.
Al final se pidió por la paz de nuestro país y el buen temporal que, dijo, incluso en nuestro estado ha sido errático porque hay partes en las que aún no llueve y los campos necesitan de la lluvia para sobrevivir nosotros mismos.

