Aguascalientes, Ags. – Durante la misa de las siete de la mañana, el sacerdote Carlos Alberto García Zavala, mejor conocido como el padre Gandhi, lanzó un fuerte llamado a la comunidad católica: “hemos sacado a Dios de nuestras vidas” y, con ello, se ha caído en prácticas que desvían del verdadero sentido de la fe.
El presbítero advirtió que hoy muchos creyentes se dejan llevar por modas religiosas o devociones parciales, que van desde el culto a la llamada “santa muerte” —a la que teólogos reconocidos han calificado como “el mismo y asquerorísimo diablo”—, hasta exageraciones en torno a la adoración de ángeles, la madre tierra o ciertos santos. Si bien no descalificó de raíz estas expresiones, remarcó que el verdadero problema está en haber olvidado que Cristo debe ocupar el lugar central en la vida del creyente.
“Darle a Cristo el lugar que merece” fue la idea central de su homilía, recordando a los fieles que la fe no puede reducirse a ritualismos o creencias alternativas, sino que debe traducirse en un compromiso de vida, en obras que den fruto.
Para reforzar su mensaje, el padre Gandhi citó la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1, 9-14), donde se exhorta a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, dando frutos “con toda clase de buenas obras” y fortalecidos por su poder. Asimismo, recordó el pasaje del Evangelio según san Lucas (5, 1-11), que narra la pesca milagrosa y la invitación de Jesús a Simón Pedro para convertirse en “pescador de hombres”.
El sacerdote subrayó que la esperanza y la confianza en Cristo deben sostener a los creyentes, pero advirtió que la fe sin obras carece de sentido: “de poco sirve creer si nuestra vida no refleja esa fe en acciones concretas”.
Finalmente, el padre Gandhi advirtió que una sociedad que expulsa a Dios de su centro se condena a caminar a la deriva, atrapada en el egoísmo, el consumismo y la desesperanza. Puso de manifiesto que la fe que no transforma es estéril, y sin obras verdaderas, México corre el riesgo de perder no sólo su esencia cristiana, sino también su horizonte moral.
No dudó en reiterar que hemos sacado a Dios de nuestras vidas.
García Zavala se refirió de manera particular a la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1, 9-14) que dice:
Hermanos: Desde que recibimos noticias de ustedes, no hemos dejado de pedir incesantemente a Dios que los haga llegar a conocer con plenitud su voluntad, por medio de la perfecta sabiduría y del conocimiento espiritual. Así ustedes vivirán según el Señor se merece, le agradarán en todo, darán fruto con toda clase de buenas obras y crecerán en el conocimiento de Dios. Fortalecidos en todo aspecto por el poder que irradia de él, podrán resistir y perseverar en todo con alegría y constancia, y dar gracias a Dios Padre…”.
Mención aparte mereció el Evangelio según san Lucas ( 5, 1-11) que destaca la esperanza como centro de la vida, y que en una parte se lee:
“Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes». Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!» Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron”.

