Por: José Antonio Lozano Díez
Qué importante es mantener la capacidad de asombro.
No se puede vivir con profundidad si deja uno de maravillarse por las cosas.
Cuando todo se vuelve rutina y se pierde la capacidad de sorprenderse, se desconecta uno de la esencia de la vida. Como decía Einstein, puede uno elegir ver la vida como si nada fuera un milagro o como si todo lo fuera. Esta capacidad es clave para experimentar la vida con intensidad.
Pero cuando esa capacidad de asombro se apaga, puede abrir la puerta a un estado mucho más complejo y profundo: la depresión.
La depresión es una de las enfermedades más devastadoras, porque no siempre se ve desde fuera, y puede paralizarte por completo. No es solo un tema de emociones; afecta el cuerpo, la mente y el sentido de vida. Es urgente reconocerla y pedir ayuda, porque vivir con depresión sin atenderla es vivir atrapado en un sufrimiento invisible que puede llevar al límite.
Frente a esto, hay algo fundamental que puede marcar la diferencia en el bienestar emocional: aprender a poner límites. Aprender a decir «no» es esencial para la salud emocional.
Muchas veces uno cruza sus propios límites por complacer a otros o por presión social, y eso lleva al agotamiento y al desgaste.
Poner límites no es ser egoísta, es reconocer las propias capacidades y mantener relaciones más sanas y equilibradas.

