Durante la celebración eucarística de las 7:00 horas en el santuario parroquial de Santa María de Guadalupe, en Aguascalientes, México, el sacerdote Francisco Javier García Zavala llamó la atención de los feligreses al exponer que, esencialmente por la cultura, dejamos para el último las cosas primordiales como la salud física y espiritual, y nos ocupamos de manera horizontal por las cosas que sabemos no nos llevaremos, cuando deberíamos voltear hacia lo vertical.
Y puso como ejemplo que es común asistir a un enfermo tras la solicitud en domingo, a sabiendas de las múltiples ocupaciones, o en vez de hacerlo una semana antes, ya cuando la persona “está en las últimas”.
Centro su mensaje en la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 4, 1-6)
“Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.
Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos”.

Puso énfasis en una reflexión especial, en discernir lo que más nos preocupa e interesa, sobre todo en lo que más necesitamos en este momento de nuestra vida, y no dejar las cosas para cuando ya es demasiado tarde, pero con visión vertical, es decir, hacia lo divino y específicamente en la salvación eterna.
Mención especial mereció el pedir por las personas que hoy sufren depresión, angustia y estrés, y “ya se la saben”: a vivir afuera lo que aquí hemos celebrado, “que se note”.
Diría también que la oración y la eucaristía no nos salvan, por sí mismas, porque deben ir acompañadas de buenas acciones, pero sí fortalecen nuestras vidas para corregir el camino y llegar a Dios. Tanto al inicio como al final informó que estaría en el confesionario, “al dos por uno para que se animen”, como es su característica.
Acudió a comulgar un buen número de personas.

