Ciudad de México, 6 de abril de 2026. (Especial para la Revista FUTURO). — La Arquidiócesis Primada de México hizo un llamado a políticos, líderes sociales y ciudadanos a transformar el sentido de la Pascua en acciones concretas orientadas a la paz, la justicia y la cercanía con los sectores más vulnerables del país.
A través de su editorial titulado “Que la Resurrección de Cristo no se quede en el templo”, publicado en el semanario Desde la Fe, la Iglesia católica subrayó que los discursos y las promesas resultan insuficientes frente a la realidad social actual, insistiendo en que la prioridad debe ser escuchar a quienes padecen dolor, incertidumbre y exclusión.
En el documento, se plantea que la Pascua simboliza la posibilidad de renovación y esperanza, incluso en contextos adversos. “Cristo ha resucitado” —señala el texto— es una expresión que puede traducirse en acciones cotidianas, al recordar que ni la violencia, ni el miedo, ni el sufrimiento tienen la última palabra.
El editorial pone especial énfasis en diversos sectores que enfrentan condiciones críticas, como familias de personas desaparecidas, víctimas de la violencia, enfermos con diagnósticos inciertos, migrantes, adultos mayores en situación de soledad, jóvenes sin perspectivas claras y personas que atraviesan crisis emocionales profundas.
Ante este panorama, la Arquidiócesis sostuvo que la escucha activa debe realizarse sin prejuicios ni filtros ideológicos, con el objetivo de comprender las necesidades reales de la población y ofrecer respuestas efectivas. Asimismo, instó a quienes tienen responsabilidades públicas a “restaurar lo que ha sido roto” y a acompañar a los más vulnerables en sus procesos de recuperación.
El mensaje también se dirigió a los fieles laicos, a quienes exhortó a asumirse como promotores de paz, fomentando la unidad social, construyendo puentes de diálogo y defendiendo la dignidad de quienes carecen de voz en el espacio público.
Finalmente, la publicación enfatizó que el sentido de la Pascua debe trascender el ámbito religioso y trasladarse a la vida cotidiana, incluso para quienes no se identifican con la fe. En ese sentido, destacó valores universales como la solidaridad, la justicia y la resiliencia como ejes para enfrentar los desafíos sociales actuales.
Con este posicionamiento, la Iglesia católica en México trasladó el significado espiritual de la Pascua al terreno social, reiterando la urgencia de atender a los sectores más afectados mediante acciones concretas y una mayor sensibilidad en la vida pública.

