UNA REFLEXIÓN PARA EL PUEBLO MEXICANO, ESPECIALMENTE PARA LOS CATÓLICOS, O AL MENOS, PARA QUIENES CREEMOS SERLO.
Por: Mario Gallardo*
En nuestro día a día, sería bueno preguntarnos ¿Que pais le estamos dejando a nuestros hijos? o más bien ¿Que hijos le estamos dejando a este país? Vale la pena hacernos esas preguntas, si, en ambos sentidos.
Porque hay una dura realidad, que aunque se quiera negar, ahí está no solo detrás sino golpeando todos los días a la puerta de nuestras vidas. ¿Cuál es esa verdad?
La verdad es que este país ha sido puesto en las manos del narcotráfico con MORENA y gradualmente, del mismo modo, nos hemos ido corrompiendo, dividiendo y hasta fascinando con el mal como pueblo.
Nos hemos acostumbrado al derramamiento de sangre de la grandísima cantidad de hermanos asesinados y abortados, hemos callado ante el extravío de quienes quieren imponer la homosexualidad como forma de vida, nos hemos acostumbrado a las muertes por montones, a las mujeres desaparecidas, a la falta de medicamentos, a la vulgaridad en nuestros ambientes, a la división entre familias por temas políticos y a que todos los días el gobierno, nos vea la cara con una mentira distinta mientras se burlan de nosotros.
Hemos perdido la dignidad como pueblo. Hemos hecho de nuestra ley; vivir lejos de Dios y de La Verdad.
Hemos normalizado la violencia y cuando digo violencia no me refiero solo a las armas, los secuestros o el asesinato, me refiero a la cultura del narco que hemos ido asumiendo como nuestra, a la del dinero fácil, a la del mal ejemplo a los hijos, a la aspiración buchona, al país donde lo grotesto hoy es una ideal para los jóvenes. Hemos también normalizado el hacernos las víctimas, el estirar la mano para recibir o arrebatar, el vender nuestra conciencia, nuestro afecto y nuestro voto a cambio de recibir lo que no estamos dispuestos con disciplina y esfuerzo alcanzar. Somos una nación donde cada vez mas personas cambian el aula por el arma.
Antes en las familias existía la vergüenza o pues lo menos el cuidar la apariencia, hoy las mujeres se hacen cirugías para conseguir un mejor proveedor temporal y los hijos ya son vistos como una carga, un requisito que ya no es necesario y que en caso de serlo, ahí están los celulares, series y videojuegos que son las niñeras del hogar que sin sueldo, maleducan y deforman a los hijos de aquellos padres irresponsables que evaden su deber al serlo.
Hoy sólo somos católicos, cristianos y patriotas de nombre. Este país se va haciendo comunista día con día y la muerte, miseria y pobreza se extienden bajo el agrado de satanás y sus rémoras en México, rémoras por quién la gente estúpidamente sigue votando.
Nuestros jóvenes permanecen hundidos en la confusión, la indiferencia e ignorancia. En los últimos años la gente, ni en medio de una plaga como el COVID se acercó a Dios. Durante varias generaciones la Jerarquía Católica (religión todavia mayoritaria en México) en su mayoría se limitó a vivir en la comodidad, a vivir de la canasta puesta debajo de San Juditas, no se evangelizó y ahora se paga el precio. Aunque las personas no tengan mucha instrucción académica, si estuvieran debidamente evangelizados en México éstos malditos (no por ofensa sino por descripción) no estarían haciendo desde el poder lo que hacen con nosotros.
La gente no vive en congruencia con su fe y lo mismo le da el pecado que la virtud. Somos en realidad muy pocos católicos y cristianos dando la batalla cultural, política, social y sobre todo, espiritual. Muy pocos…
La gran mayoría no tiene conciencia de la situación del país, creemos que a nosotros no nos afecta el cambio que para mal está ocurriendo y cada quien defiende sólo sus intereses y comodidad individual. La gran mayoría no tiene conciencia, no está enterada o no le importa lo que hoy pretenden hacer a través de la perversión moral y el adoctrinamiento que éste régimen quiere hacer usando los libros de texto para educación primaria y secundaria. Los jóvenes cantando peso pluma y escuchando reguetón o perdiendo horas y horas diariamente viendo frivolidades o siguiendo tictokeros que hacen de la estupidez su alimento.
Y a todo esto claro, el diablo feliz. Cuantísimos no se acercan ni a misa, no enseñan a sus hijos el valor de la oración, la necesidad de Dios en nuestras vidas, cuántos de nuestros difuntos han muerto sin sacramentos, sin conversión ni arrepentimiento. Cuántos jóvenes hoy ya no piensan ni en casarse siquiera o gastan más recursos económicos en un perrijo que en una buena causa ayudando a sus semejantes, a sus hermanos.
Somos un pueblo de duro corazón que no entiende.
Un católico bien formado sabe, cuándo escucha la realidad sobre lo que hoy vive México, que López Obrador y su mafia no representan sino más que nuestro propio vómito que un día lanzamos y que hoy estamos volviendo a comer. La dictadura sociocomunista que hoy avanza en México no es más que el fruto de nuestra ignorancia, nuestra apatía, nuestra incongruencia y sobre todo de nuestra ceguera en términos de fe.
¿Hasta cuándo México vas a volver a Dios?
Quizás cuando lo intentes ya el demonio te tenga completamente en sus manos y sin duda alguna pagarás las consecuencias de tus actos.
Que pena.
La purificación al parecer será inevitable, el éxodo tambien.
No quedaremos sin castigo como pueblo.
¿No creen?.
Escribió su hermano
Lic. Mario Gallardo Mendiolea*

