La Arquidiócesis Metropolitana de Coro (Venezuela) confirmó el fallecimiento de Mons. Roberto Lückert, Obispo Emérito de esta jurisdicción eclesial. Mons. Lückert, de 83 años, había sido ingresado en cuidados intensivos en un hospital de Maracaibo debido a complicaciones relacionadas con el COVID-19. A lo largo de su hospitalización, que inició el pasado 28 de mayo, permaneció en condición crítica. Su salud se agravó debido a la diabetes y la hipertensión que padecía, y finalmente falleció según informaron sus familiares a través de Instagram.
Las exequias de Mons. Lückert se llevarán a cabo hoy, 16 de junio, en la Catedral de Maracaibo, y sus restos descansarán en la iglesia Nuestra Señora de la Asunción. La Arquidiócesis de Coro expresó en un comunicado: «La Arquidiócesis Metropolitana de Coro, comparte el más profundo sentimiento de comunión y esperanza, y notifica que, hoy 16 de junio de 2024, Mons. Roberto Lückert León, confortado con los sacramentos, ha partido a la casa del Padre».
La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) destacó «su dedicación a la Iglesia y su espíritu generoso» que dejaron «una huella imborrable en todos los que le conocieron». Según la CEV, el legado de Mons. Lückert «permanecerá en las causas que defendió con valentía: los pobres, la democracia y la fe». A lo largo de su vida, Mons. Lückert fue una voz de esperanza y claridad, denunciando sin temor los atropellos y la corrupción del chavismo, lo que frecuentemente le llevó a enfrentarse con altos funcionarios del régimen.
¿Quién fue Mons. Roberto Lückert?
Mons. Roberto Lückert nació en Maracaibo, estado Zulia, el 9 de diciembre de 1939. Fue el mayor de ocho hermanos. Su padre, Walter Lückert, oriundo de Alemania, era luterano, mientras que su madre, Carmen Alicia, provenía del estado Trujillo y era muy católica.
A los 18 años, ingresó en el Seminario Menor de Maracaibo, y un año después en el Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima en Caracas, donde estudió Teología y Filosofía.
Mons. Lückert dedicó su vida a la Iglesia y se distinguió por su compromiso con la fe y la justicia social. Su voz se alzó en numerosas ocasiones en defensa de los derechos de los más desfavorecidos y en favor de la democracia en Venezuela, convirtiéndose en una figura respetada y admirada tanto dentro como fuera del ámbito eclesiástico.
Su partida deja un vacío en la comunidad religiosa y en todos aquellos que valoraban su liderazgo y valentía. Su legado perdurará en las causas que defendió y en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

