Washington, D.C. – El gobierno del presidente Donald Trump encabezó una reunión ministerial internacional para abordar lo que considera el resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda, un fenómeno que, según la administración estadounidense, representa una amenaza creciente para la seguridad global. El encuentro fue liderado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y reunió a representantes de 61 países, entre ellos Argentina, cuyo gobierno estuvo representado por el vicecanciller Pablo Quirno.
Durante la apertura de la cumbre, celebrada en la sede del Departamento de Estado, Rubio sostuvo que la comunidad internacional enfrenta una «nueva ola de un viejo mal» y llamó a fortalecer la cooperación entre los países para combatir organizaciones y movimientos que, según afirmó, promueven la violencia política de izquierda.
El funcionario estadounidense recordó episodios de violencia ocurridos en América Latina durante las décadas de 1970 y 1980 y mencionó a organizaciones como Montoneros, Tupamaros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Sendero Luminoso. Según Rubio, estos grupos dejaron una profunda huella en la región mediante secuestros, atentados y asesinatos.
En su discurso, el secretario de Estado afirmó que «la inmensa mayoría» de la violencia terrorista registrada en Occidente durante los años setenta tuvo origen en movimientos de extrema izquierda y aseguró que actualmente ese tipo de amenazas vuelve a expandirse. «Llegó el momento de terminar este mal para siempre», expresó ante los delegados internacionales.
Cooperación internacional
La reunión tuvo como objetivo ampliar los mecanismos de intercambio de inteligencia, fortalecer la cooperación policial y coordinar estrategias para enfrentar organizaciones consideradas violentas por Washington.
Tras el encuentro, el vicecanciller argentino Pablo Quirno destacó la importancia de la coordinación internacional frente a amenazas transnacionales.
«Esta iniciativa suma cooperación, inteligencia e intercambio de información. Tenemos que enfrentar este problema porque, de lo contrario, podría ser demasiado tarde», afirmó el funcionario argentino durante un diálogo con medios de comunicación.
Quirno sostuvo además que las organizaciones violentas «no conocen fronteras» y que la cooperación entre los Estados resulta fundamental para prevenir nuevas acciones.

La posición de la administración Trump
Rubio señaló que durante años las políticas antiterroristas estadounidenses habrían subestimado la violencia proveniente de sectores de izquierda. Según indicó, esa situación constituye un «punto ciego» que su administración busca corregir mediante una nueva estrategia internacional.
El secretario de Estado aseguró que en Estados Unidos aumentaron los ataques y complots atribuidos a grupos de extrema izquierda y citó cifras del Departamento de Estado según las cuales estos actores fueron responsables del 63 % de los ataques o conspiraciones antigubernamentales registrados en el país, además de tres de cada cuatro muertes relacionadas con acciones antigubernamentales durante 2025.
Rubio sostuvo además que las redes extremistas deben ser combatidas mediante inteligencia compartida, acciones policiales coordinadas y el desmantelamiento de sus estructuras financieras.
Designación de organizaciones
Durante la conferencia también participaron el subsecretario de Estado Christopher Landau, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el asesor de Seguridad Nacional Steven Miller.
Miller afirmó que la administración Trump decidió reconocer formalmente la violencia política de izquierda como una forma de terrorismo político que representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y para el sistema republicano de gobierno.
Por su parte, el Departamento de Estado informó que desde noviembre pasado fueron incorporadas a la lista de organizaciones terroristas globales cuatro agrupaciones: Antifa, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI), Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de la Clase Revolucionaria.
Asimismo, Washington anunció recompensas de hasta diez millones de dólares por información que permita identificar y desarticular las redes financieras vinculadas a esas organizaciones.
Debate sobre la amenaza
La convocatoria de la cumbre generó distintas reacciones dentro y fuera de Estados Unidos. Según informó previamente The Washington Post, algunos funcionarios estadounidenses, gobiernos europeos y analistas independientes consideran que la amenaza del terrorismo transnacional de extrema izquierda no presenta la magnitud señalada por la administración Trump.
El periódico también reveló que, semanas antes del encuentro, el Departamento de Estado solicitó información a más de veinte embajadas estadounidenses —entre ellas la de Argentina— sobre la actividad de grupos extremistas de izquierda en sus respectivos países.
La reunión concluyó con el compromiso de los países participantes de profundizar el intercambio de información y fortalecer los mecanismos de cooperación internacional para enfrentar las amenazas consideradas prioritarias por la administración estadounidense.

