Por: JESSICA WOOLRICH
India se caracteriza por ser un país con una importante sobrepoblación que supera los 1250 millones de personas, y con un sistema de transporte complicado que normalmente no se da abasto para proveer de servicios a la enorme demanda diaria.
Uno de los principales medios es el tren ,que aun cuando posee una de las mayores redes ferroviarias en el mundo, sigue siendo completamente insuficiente para transportar a los más de 23 millones de personas que a diario hacen uso de este medio para transportarse, por lo que es bastante común ver imágenes en donde los pasajeros han saturado tanto el interior de los vagones, que vienen colgados por los lados de éstos; también arriba de los mismos, por lo que la posibilidad de que en algún momento ocurriera una catástrofe era bastante elevada.
Y desafortunadamente el viernes 2 de junio, en el distrito de Balasore, esa posibilidad se convirtió en una terrible realidad cuando tres trenes, dos de pasajeros y uno que transportaba mercancía, colisionaron cuando el de pasajeros se descarriló, sin que se sepa hasta ahora si esto fue por una falla mecánica, humana, por un mantenimiento deficiente o por qué razón.
Hasta el momento hay más de 260 muertos y 900 heridos, y aún cuando las labores de rescate se han dado por concluidas, la cifra de decesos puede aumentar por el estado de salud de algunos de los heridos, convirtiéndose así en el peor accidente ferroviario del siglo y uno de los peores de la historia.
La realidad es que aún cuando Ashwini Vaishnaw, ministro de Ferrocarriles de la India y el Primer Ministro Narendra Modi han dicho que se investigará cuidadosamente la situación para descubrir las causas y quizás encontrar a los culpables en caso de existir, la realidad es que esta tragedia no se puede analizar como un hecho aislado o esporádico, porque para haber llegado a este punto se fueron flexibilizando las condiciones y las reglas.
Poco a poco se fueron permitiendo que trenes que habían sido construidos para moverse con cierto peso, y vías que soportaban cierta cantidad, de pronto tuvieran que resistir condiciones impensables y extraordinarias que evidentemente en algún punto llevarían a un colapso, porque era improbable que nunca se diera una situación así.
Y aún cuando no se sabe si en específico este tren llevaba exceso de carga en ese momento, eso no cambia que con el peso de los años las vías pudieron irse deformando, y las máquinas desgastando, lo que ocasionaría este desastre, por lo que aún cuando el gobierno quiera dar respuestas inmediatas que solamente cubran este hecho, la realidad es que si quisieran de verdad encontrar responsables y cambiar el pronóstico a futuro para este tema, tendrían que reordenar sus esquemas, retomar sus reglas, buscar soluciones alternas y demás, cosa que muy probablemente no sucederá.

