InicioArtículo de fondoENTRE FRONTERAS/ SUMERGIDOS EN LA INESTABILIDAD 

ENTRE FRONTERAS/ SUMERGIDOS EN LA INESTABILIDAD 

Por JESSICA WOOLRICH

 

Desde antes de que Pedro Castillo, asumiera la presidencia de Perú en julio del 2021, comenzaron los escándalos y las controversias constantes. El hecho de que él fuera un hombre de una izquierda tan radical, generaba un enorme rechazo por gran parte de la población; sin embargo, en ese momento pesó más el antifujerismo, y Keiko Fujimori, fue derrotada, pero los números estaban tan apretados, que era previsible que el mandato del recién elegido Castillo sería  muy complicado.

Por ésta razón, desde el día 1, muchas voces se alzaron pidiendole dejara atrás las constroversias, y buscara la manera de gobernar y borrar las divisiones que tenían enfrentado al país, pero el presidente, simplemente no supo como lograr los acuerdos, como construir el diálogo y poco a poco comenzaron los problemas que fueron minando su gestión y que finalmente culminaron en su remoción y detención.

Pero la gravedad de estos problemas, se hizo evidente cuando ni su propio equipo se mantuvo con él en el gobierno, y pronto comenzaron los cambios, y fueron tantos que en tan solo año y medio de gobierno cambió 5 veces de gabinete y nombró alrededor de 80 ministros diferentes, lo que generó que el congreso y la oposición, comenzaran a cuestionar su capacidad para gobernar.

Y esto sumado a los señalamientos de corrupción que caían en su contra, ocasionó que en dos ocasiones anteriores, el Congreso haya votado para su moción de vacancia, y ante la posibilidad de ser removido en la tercer votación que sucedería el miércoles 7,  Castillo quiso adelantarse e hizó un movimiento político intempestivo del que evidentemente no calculó sus consecuencias. 

Ante la sorpresa de todos, el entonces presidente peruano, anunció la disolución del parlamento y la instauración de un gobierno de excepción, que se gestionaría a través de decretos, hasta que un  congreso diferente, creara una nueva constitución.

Hasta ese momento Castillo creyó que podría hacerse del poder absoluto, tal como lo había hecho en 1992 Alberto Fujimori, cuando realizó la misma jugada política, pero con lo que no contaba es que a diferencia de lo que ocurrió en el 92,  a él, nadie le respaldaría su decisión, y varios de sus ministros y embajadores comenzaron a renunciar y a desbancarse de un gobierno que era claro que iba en picada.

Pero lo peor para él, apenas estaba por suceder, ya que ni la policía, ni el ejército, ni mucho menos el congreso se quedarían con las manos atadas y acatando las órdenes de un hombre al que parecía no importarle la democracia, ni el bienestar de su país, por lo que finalmente fue detenido y el congreso votó  de manera histórica para su destitución, la cual se logró gracias a que 101 de los 130 congresistas eligieron que el polémico mandato de Castillo finalizará a partir de ese momento. 

Hoy, el gobierno lo encabeza de forma provisional la Vicepresidenta Dina Boluarte, y habrá que esperar a ver que sucede en los siguientes días, para determinar hacia donde se encamina el destino de un país que desafortunadamente parece no encontrar la forma política para lograr la estabilidad, sobre todo si tomamos en cuenta que en los últimos 4 años, Perú ha tenido 6 presidentes que no han sabido cumplir con las necesidades de un país que clama por un líder capaz que sepa resolver los conflictos que han llevado al país sudamericano a esta época de caos e inestabilidad.  

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