Por: JESSICA WOOLRICH
Recep Tayyip Erdogan es de la clase de políticos que cuando llegan al poder se aferran con fuerza a él, buscando toda clase de excusas que justifiquen su permanencia en este. Usualmente anunciando que su estadía no es una dictadura sino una obligación moral para con los suyos. Y es que desde que el ahora presidente de Turquia, iniciara su carrera política a nivel nacional en el 2003, en ese entonces como Primer Ministro, nada ni nadie ha logrado retirarlo del poder, pero aparentemente ha llegado el momento de ver un cambio político en un país que desde hace ya bastante tiempo ha buscado una alternancia política, sin lograr resultados.
El pasado 14 de mayo se llevaron a cabo las esperadas elecciones presidenciales, alcanzando una histórica participación del 90% del padrón, sin embargo ninguno de los dos candidatos, ni el oficialista Erdogan, ni el opositor Kemal Kiliçdaroglu, alcanzaron el 50% necesario para ser declarados triunfadores, por lo que el próximo 28 de mayo, se llevará a cabo la segunda vuelta y es muy probable que ese día marque el fin de un muy polémico mandato, ya que a lo largo de su carrera presidencial Erdogan, se ha erigido como un presidente autoritario y populista, que ha provocado una importante división interna en su país, y es que si bien a inicios de su mandato, el presidente turco parecía ser una figura política que determinaría el rumbo de la zona, sobre todo porque cuando fue la Primavera Árabe.
Erdogan apoyó a todos los nuevos gobiernos democráticos, logrando así el apoyo de las naciones vecinas, con elpaso del tiempo su gobierno se fue haciendo más y más autoritario, llegando al punto en el que muchos ciudadanos considera estar viviendo en una dictadura totalmente autoritaria y sin las garantías individuales necesarias, lo que se hace evidente en las votaciones históricas en las que a decir de muchos, el pueblo está buscando hacer valer su voz.
Mientras que el gobierno sigue apostando por utilizar todo el aparato gubernamental para permanecer en el poder y evitar así la llegada de Kiliçdaroglu el economista que logró reunir a los partidos de la oposición y que poco a poco ha ganado terreno y puede que muy pronto consiga llegar a la meta. Razón por la cual hay que estar muy atento a la segunda vuelta, para así saber si la democracia logra sumar un nuevo triunfo o Erdogan consigue manipular el escenario y mantenerse en el poder por un periodo presidencial más.

