Por: JESSICA WOOLRICH
La urgencia de establecer acuerdos para devolver la paz en Medio Oriente, impulsó la “Cumbre por la Paz”, celebrada el sábado 21 en El Cairo Egipto, en donde las autoridades de distintos países tanto europeos como árabes se reunieron para buscar una solución a uno de los conflictos bélicos más devastadores de los últimos tiempos, y sin duda por el momento en el que aún no se puede lograr una mediación para que tanto Israel como Palestina terminen con los enfrentamientos, la prioridad es proteger a los civiles y permitir la entrada de ayuda humanitaria a la región, por lo que las pláticas se concentraron en ambos puntos .
Y claro está, los líderes también condenaron a Hamas e hicieron hincapié en que dicha organización terrorista no debe de ser vista como si fuera la voz de Palestina, porque, no es sino un grupo extremista que ha dañado la imagen de Palestina ante el mundo, provocando que muchos piensen que los palestinos están a favor de las acciones violentas, los secuestros y todo lo que ocurrió el pasado 8 de octubre cuando comenzó esta última escalada de violencia, lo cual no es cierto.
Si bien, Palestina sí está en contra de Israel, y si ha levantado la voz para exigir justicia, también ha levantado la voz condenando la violencia y exigiendo se terminen los enfrentamientos que no favorecen a nadie.
Esto es importante comprender, porque si bien muchas personas hoy desligan al gobierno palestino de lo sucedido, muchos siguen viendo a aquella nación árabe como un grupo terrorista, pero no es así. Ningún país es una totalidad y en todas las naciones podemos encontrar puntos buenos y malos, por lo que generalizar y encasillar impide ver la realidad de las cosas, de las naciones y personas.
Lo cual es indispensable para que podamos empezar a formar puentes que nos unan los unos a los otros y dejar de enfocarnos en lo que nos separa y concentrarnos en lo que nos une, porque de otra manera siempre existirán las brechas y los juicios que nos contrapongan con quienes piensan distinto a nosotros.
Y es momento en que aprendamos a vivir en paz y comprendamos que la violencia nunca será la respuesta.
Pero mientras el mundo comprende esto, es importante que los diálogos como el ocurrido en El Cairo sigan sucediendo porque y hubiera sido una oportunidad excelente para escuchar la voz de Israel, que desafortunadamente decidió no participar en el encuentro, lo cual fue criticado por algunos líderes que consideran era la oportunidad perfecta para abrir la puerta a una tregua.
JESSICA WOOLRICH

