Por: JESSICA WOOLRICH
A raíz de la pandemia la economía mundial se vio severamente afectada, los comercios se cerraron, las producciones se detuvieron, y hoy, a tres años de su inicio, la mayoría de las naciones buscan soluciones para fortalecer sus finanzas y poder salir adelante de la crisis, lo que, si bien no es un camino fácil, lo más probable es que todos los países pronto estén de pie nuevamente.
Sin embargo, hay una nación cuya crisis viene de mucho antes de la pandemia, por lo que al llegar esta, su economía se debilitó de tal forma que hoy parece que no encuentra una solución y cada día su situación se agrava mucho más.
Y es que desde el 2019, antes de que ni siquiera se escuchara la palabra Coronavirus, Líbano comenzó a ver cómo su moneda había perdido por completo su valor, ya que en muy poco tiempo, ésta se había depreciado al 100% frente al dólar, al mismo tiempo que la inflación subía a más del 150%, y cuando llegó el CORONAVIRUS, la situación se complicó aún más.
Pero lo que vino a terminar con la poca esperanza de que todo mejorara fue la explosión ocurrida en agosto del 2020, cuando una bodega del puerto de Beirut, destruyó por completo el puerto junto con todo el comercio que allí se efectuaba, así como media ciudad, por lo que la recuperación era prácticamente imposible, y el país entero se sumió en una recesión sin precedentes, a tal grado que muchos analistas financieros consideran que es una de las peores crisis financieras por las que atraviesa un país en la historia moderna.
Y bueno como suele suceder, los problemas económicos, desencadenaron graves conflictos políticos, con enfrentamientos entre el presidente, los bancos, los ministros, que ocasionara la renuncia del expresidente Michel Aoun, quien antes de dimitir, firmó la disolución del gobierno, lo que precipitó la imposición de un gobierno interino, por lo que nadie ha podido tomar realmente la batuta y darle dirección a un país que hoy parece al borde de un naufragio.
Sobre todo porque después de que como una medida financiera, los bancos bloquearon los retiros, y las personas no pueden sacar sus ahorros, y aun cuando estas medidas ya se habían comenzado a implementar desde el inicio de la crisis, es hoy cuando la población ha decidido que ya no más, y esto ha generado diversos levantamientos que hoy han convertido a Beirut, la capital libanesa, en una auténtica zona de guerra, con las calles en llamas, los bancos vandalizados y el pueblo lanzándose a la calle exigiendo soluciones que simplemente parecen no llegar, porque el gobierno sigue sin dar una respuesta contundente, y se espera que la situación se agrave y la paz en Líbano se vuelva solo un recuerdo de un pasado que no se sabe cuándo podría regresar.

