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EN EL UMBRAL DE UN AÑO; UNA LUZ DE ESPERANZA

Por: Rogelio Pedroza

“Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna” (Sal 89, 4)

1. Introducción
Estimados amigos: Comienzo mi mensaje para este año citando el salmo 89, que expresa,
por un lado la grandeza de Dios y, por otro la fragilidad de nosotros. Cada comienzo de
un año, tenemos proyectos, nuevos propósitos, pero también incertidumbres.

Tiempo y mundo van dando un estilo de generación y de persona. En este sentido también
cobra importancia la responsabilidad en el asumir la condición de temporalidad y
“mundanidad” como posibilidad de ser, como posibilidad de la propia manifestación
entendida como relación y encuentro con los otros, sin olvidar la fragilidad y la finitud en
contraposición con Dios que es eterno, para quien mil años en su presencia son nada.

2. Un año nuevo y un corazón nuevo.

Al inicio de cada año nos renovamos ilusiones, renovamos la esperanza, pero también es
una llamada a revisar lo que no hemos hecho bien. Los cristianos necesitamos estar
siempre atentos, pues para un cristiano el tiempo no es el “simple número de movimientos
según un antes y un después”, sino que es un don de Dios.

El pensamiento sin Dios afirma que el ser humano es un ser arrojado en el mundo con la
marca indeleble de la muerte. El hombre (dicen), “es un ser–para–la–muerte” (1) . En realidad si no se tiene fe, si no se cree en Dios que, garantiza el mismo estar en el mundo, se llega a pensar que todo esto, especialmente cuando la vida no nos “sonríe” es una desgracia.

Lamentablemente en un gran número de personas Dios ha perdido su lugar y su
importancia. Hace ya tiempo que nuestra cultura ha luchado para expulsar a Dios del
mundo, de nuestro mundo. Estamos viviendo una especie de hora nocturna en la cual se
cierne una intensa oscuridad. Nietzsche hablaba de la muerte de Dios. “¿Dónde está
Dios? Os lo voy a decir. le hemos matado; vosotros y yo, todos nosotros somos sus
asesinos. Pero ¿Cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién
nos dio la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender
a la tierra de la cadena de su sol? ¿Dónde la conducen ahora sus movimientos? ¿A dónde
la llevan los nuestros? ¿Es que caemos sin cesar? ¿Vamos hacia adelante, hacia atrás,
hacia algún lado, erramos en todas direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo?
¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío con su aliento? […] ¡Dios ha
muerto! ¡y nosotros le dimos muerte!” (2). Lo que dice este filósofo no es gratis, observa que ese Dios en el cual creíamos ha sido borrado en la vida de muchos hombres y mujeres,

(1 Para profundizar en este tema se puede consultar el libro de “El Ser y el Tiempo” de HEIDEGGER,
Martin. Especialmente la segunda sección, capítulo 1.
2 NIETZSCHE, Friedrich, “La Gaya Ciencia”, EDIVISIÓN Bolsillo, p. 135)

ha sido arrojado por la ventana, pero ese acto nos ha, dejado en densas tinieblas. En este
sentido cobra más fuerza una frase de Hölderlin, citado por Martin Buber, recogido
también en mi mensaje de Navidad: “nuestra generación camina en la noche, vive como
en el infierno sin lo divino”. (3). Esta ausencia de Dios en el mundo es la desgracia másprofunda de una generación. Es cierto, en muchos ambientes aún no desaparece la palabra Dios, pero se vive como si no existiera. En un ateísmo práctico y en un afán desmedido de la autoafirmación para llenar el vacío de infinito.

3. El hombre sin Dios se hace esclavo de la obra de sus manos.

En el párrafo anterior hablaba de la desgracia de una generación sumergida en la
oscuridad. Pero tenemos otro riesgo: el riesgo de fabricar los sustitutos del Dios revelado
en Cristo. No es difícil escuchar que no es necesario pensar que Dios está en el mundo
para ser felices y para encontrar la explicación del mundo en las ciencias.
Así parece, sin embargo, sin la fe revelada se vuelve a dar la idolatría a la cual los profetas
combatieron. En efecto, los profetas denunciaban la maldad cuando el pueblo imitaba las
costumbres paganas de adorar muchos dioses. Ahora seguimos las mismas costumbres,
en ocasiones burdas, en otras refinadas.

“Adoramos las obras de nuestras manos”. El hombre moderno pensó borrar a Dios de
su historia, pero ha caído en su propia trampa. Pensó que el progreso bastaba para
quitar la supuesta idolatría, pero cuando todo parecía que llegaba a la cumbre todo se
vino abajo, todo se desplomó. Erich Fromm compara a la sociedad occidental como un
aborto… “He hablado del nacimiento de sociedades nuevas. Casi puedo decir que el
hombre del siglo XX se parece a un aborto. ¿Qué ha sucedido, por qué en el momento en
el que parecía que el hombre alcanzara el coronamiento de sus aspiraciones históricas,
todo parece derrumbarse?” (4) . No es necesario ir muy lejos, estos últimos dos años han sido verdaderamente dramáticos. Una vez más la pandemia ha puesto en evidencia lo que
dice Pascal: “El hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero un
junco que piensa. No es necesario que el universo entero se arme para aplastarle. Un
vapor, una gota de agua son bastante para hacerle perecer” (5).

Los siglos IXX, XX y lo que llevamos del XXI, parecen dar razón de la osadía y del
fracaso… Quisimos ser dioses y nos volvimos prisioneros de nuestra arrogancia. Sin el
verdadero Dios ¿qué nos queda? Sin la fe ¿qué sigue? Sin la fe “los horrores del
paganismo se presentan de nuevo con reforzada potencia” (6) . La situación actual del
mundo, manifiesta el fracaso de esa arrogancia. Obviamente no se trata de negar lo que
hemos alcanzado como humanidad en las diferentes ciencias y en las nuevas tecnologías,
sin embargo hemos de reconocer humildemente nuestros límites. Pero Él permanece fiel,
porque a fin de cuentas el tiempo, el tiempo de cada uno se convierte en una nueva
oportunidad, oportunidad para crecer como personas, oportunidad para crecer como
humanidad en nuestro peregrinaje temporal.

(3 BUBER, Martin, “Eclipse de Dios”, Fondo de Cultura Económica, México, 1993, p. 47
4 FROMM, Erich, “Io Difendo l’uomo, Un nuovo umanesimo per un mondo nuovo”, Ed. Rusconi,
Milano, It, 1994, p. 19
5 PASCAL, Pensamientos, Ed. Porrúa, 2005, p. 281
6 RATZINGER, Joseph, “La sal de la tierra”, www.mercaba.org/)

4. “Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación”

Estimados amigos: Ante todo lo anterior, nosotros, los que creemos en el Dios de la
historia, la llegada de un nuevo año debe ser un momento de toma de conciencia. El
año pasado ha quedado atrás, ha sido y no será nuevamente jamás. Un año de desafíos,
de enfermedad, de muchos seres queridos que han partido. No obstante, el año que
estamos por comenzar se nos ofrece como una nueva oportunidad. Por eso, al término de
este año y ante el que está por comenzar, elevamos nuestra mirada al Dios eterno y Señor
del tiempo: “Antes que naciesen los montes, desde siempre y por siempre tú eres Dios”
(Sal 89,2) Sabemos que el mundo y nosotros somos hechura de tus manos. En ti descansa
la gran esperanza. Tú seguirás siendo nuestro refugio definitivo. A ti encomendamos este
año, con el propósito de ir siguiendo tus caminos.

“Que el Señor te bendiga y te proteja,
haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor.
Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz(Núm 6, 24-26)
¡Que todos ustedes tengan un feliz año 2022!

(Mensaje enviado a los representantes de los medios de comunicación de Aguascalientes en vísperas de Año Nuevo y que compartimos por su trascendencia)

Pbro. Lic. Rogelio Pedroza González*

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