CIUDAD DE MÉXICO.— El panorama actual del Partido Acción Nacional (PAN) ha entrado en una de sus zonas más turbulentas. Los recientes señalamientos de figuras históricas y distinguidos militantes del blanquiazul han puesto sobre la mesa una realidad incómoda pero ineludible: la alarmante ausencia de una alternativa política viable que represente los intereses legítimos de la gran mayoría de los mexicanos.
Esta crisis de identidad se ve agravada por el protagonismo de liderazgos locales y nacionales cuyas acciones, lejos de fortalecer al partido, evidencian deslealtades internas y un «trabajo» destructivo que, en los hechos, termina favoreciendo el avance de la izquierda radical representada por MORENA y la llamada Cuarta Transformación (4T).
Dcen y quizás tengan razón quienes afirman que en política no hay coincidencias, y el «encuentro» se da en un momento clave ante la asamblea de MORENA y el registro de sus «coordinadores y defensores».
El reencuentro que encendió las alarmas
Para los analistas políticos y, de manera muy particular, para los defensores «doctrinarios» del panismo, la reaparición del exgobernador de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, al lado del dirigente nacional, Jorge Romero Herrera, ha desatado una ola de severas interpretaciones. La pregunta que flota en el aire es obligada: ¿están ambas figuras cavando la tumba del que alguna vez fue el partido emblemático de la transición democrática en México?
Mientras que para amplios sectores en Aguascalientes el encuentro causó sorpresa, para los conocedores del acontecer político nacional no fue más que la confirmación de una agenda predecible. A Orozco Sandoval se le cuestiona duramente su abierta simpatía hacia el partido guinda en actos públicos —incluso durante su gestión como gobernador—. Por su parte, a Jorge Romero se le reprocha un silencio cómplice; la militancia aún espera que responda a los reclamos sobre el verdadero posicionamiento del PAN respecto a la defensa de la vida desde la concepción, tras unas polémicas declaraciones en un programa que muchos interpretaron como una claudicación ante la ideología de género.
A través de sus redes sociales, ambos personajes intentaron matizar el encuentro con la narrativa oficial del optimismo:
«Agradezco la reunión con Jorge Romero Herrera, presidente nacional del Partido Acción Nacional. Platicamos sobre los retos que vienen para nuestro partido y para México, así como de la importancia de mantenernos unidos y cercanos a las causas ciudadanas que dieron origen al PAN…» — Martín Orozco Sandoval
Por su parte, Romero Herrera replicó la misma fotografía con el siguiente mensaje:
«Me dio mucho gusto reencontrarme con mi amigo y ex gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco. México necesita experiencia, convicción y trabajo en equipo. Sigamos sumando esfuerzos y construyendo juntos un mejor futuro para las familias mexicanas. #PatriaFamiliaYLibertad».
Sin embargo, para las bases del partido, el uso del hashtag #PatriaFamiliaYLibertad suena vacío si no se aclara qué significa realmente bajo las actuales decisiones de la dirigencia.
La voz de los doctrinarios: «Una cueva de oportunistas»
Frente a la simulación institucional, las voces de peso moral dentro del panismo no han tardado en reaccionar. Don Efraín González López, figura sumamente cercana a uno de los fundadores del partido, no dudó en diagnosticar con crudeza la realidad del blanquiazul en Aguascalientes y el país:
«Lo convirtieron en otra cueva de oportunistas y la doctrina y misión quedó en el olvido», sentenció González López, lamentando el abandono ético del partido. «Yo insistí mucho sobre la necesidad de crear una escuela de formación de líderes con doctrina obligatoria para el ingreso de nuevos miembros en cada estado de la república y no se me escuchó».
Una caricatura del pasado
Esta postura coincide plenamente con el diagnóstico de Fernando Guzmán, cuyas reflexiones publicadas por Revista FUTURO el pasado 18 de junio desnudaron la desintegración estructural del partido. Para Guzmán, el PAN actual dista mucho de ser el contrapeso que la nación necesita:
«No hay ni puede haber Partido perfecto pero hoy el PAN es una caricatura y una sombra de lo que fue», concluyó de forma tajante. «Ha perdido además del alma de su identidad, la fuerza de su espíritu democrático y se ha desintegrado en gran medida su cuerpo estructural y la vida de Comités y subcomités en contacto con la sociedad y sus necesidades. Ante esto sólo queda simulación y pantomima y contados panistas que aún son congruentes y tratan de dar batalla y rescatar a México».
Tampoco hay que omitir el firme posicionamiento y las preguntas directas que le ha formulado el líder del Frente Nacional por la Familia Rodrigo Iván Cortés Jiménez y que difundió también la Revista FUTURO sobre el significado del lema.
El desafío para el panismo congruente es monumental. Como advierten las voces críticas en las páginas de este semanario, el rescate de una nación ordenada y generosa no vendrá de la mano de acuerdos copulares ni de complicidades simuladas, sino de la urgencia de recuperar el valor del diálogo, el respeto a la identidad fundacional y la reconstrucción de la unidad en la auténtica diversidad. De lo contrario, el colapso del bloque opositor será definitivo.

