CDMX.- En un mensaje dirigido a los lectores de la revista Futuro, el padre Hugo Valdemar Romero instó a los creyentes a reflexionar profundamente en esta temporada de Adviento, invitándolos a renunciar al espíritu mundano y consumista que, según él, domina la época navideña. «Sólo la presencia, el amor y el perdón de Dios llenan nuestros corazones», afirmó.
En su reflexión, Valdemar enfatizó la importancia de la penitencia y la mortificación como medios para alcanzar el perdón de los pecados y dar un sentido más profundo a la vida. Recordó que “un hombre que no espera nada de Dios, de la vida, de sí mismo ni de los demás está muerto”. Este estado, dijo, lleva a las personas a vivir sin propósito, limitándose a «matar el tiempo».
Inspirado en la figura de Juan Bautista, quien en su tiempo anunció la llegada de Jesús, Valdemar hizo un llamado a sus lectores a reflexionar sobre sus expectativas de la vida y del Salvador. En el contexto del segundo domingo de Adviento, advirtió sobre los peligros del hedonismo y el placer desmedido: “Habrá quienes piensen que la felicidad está en darnos gusto en todo, pero eso sólo nos lleva a sentirnos vacíos y asqueados”.
El sacerdote subrayó que la vida tiene un sentido y un objetivo: cultivar la esperanza. Instó a los creyentes a no dejar que el tiempo transcurra sin propósito y a redescubrir el valor de la penitencia, una práctica que, según él, se ha perdido en la actualidad debido a la «ansia frenética por el placer».
«Un poco de penitencia no te caería mal», declaró, subrayando que aprender a renunciar a los deseos personales es un ejercicio saludable. Además, pidió a los fieles no dejarse contagiar por el espíritu consumista de la Navidad, recordando que “hay más alegría en dar que en recibir”, pero no precisamente regalos o cosas superfluás sino amor, perdón, comprensión y ayuda.
Finalmente, invitó a los creyentes a pedirle a Jesús la gracia de reconocer sus propios defectos y mantener viva la esperanza en un mundo que, según él, necesita volver a centrarse en lo trascendental y espiritual.
El mensaje del padre Valdemar llega como una invitación a repensar las prioridades durante esta temporada, enfocándose en la preparación espiritual y la reflexión, más allá de las luces y el bullicio característicos de la Navidad moderna.

