Por: Miguel Vázquez
La captura de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas armadas de Estados Unidos no solo reconfiguró el tablero político venezolano, sino que detonó una reacción en cadena en América Latina. Entre ellas, la de México, que asumió una postura frontal contra la intervención militar, provocando una respuesta inmediata —y agresiva— desde Washington.
«El uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.»
El mensaje fue acompañado por un comunicado oficial del Gobierno de México que fijó una posición institucional clara frente a la captura de Maduro.
Comunicado oficial: condena directa a la operación estadounidense
Lejos de matizar el lenguaje, el posicionamiento del gobierno mexicano calificó el operativo como una violación directa al orden jurídico internacional. El documento señala:
«El Gobierno de México condena y rechaza enérgicamente las acciones militares ejecutadas unilateralmente en las últimas horas por fuerzas armadas de los Estados Unidos de América contra objetivos en territorio de la República Bolivariana de Venezuela, en clara violación del artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La respuesta de Washington: Trump retoma el ataque contra México
La reacción del gobierno estadounidense no llegó mediante un comunicado oficial del Departamento de Estado, sino a través de la Cuenta de Respuesta Rápida de la Casa Blanca, que respondió a la publicación de Sheinbaum difundiendo un fragmento de una entrevista de Donald Trump con Fox News.
« Ella no gobierna México. Los cárteles gobiernan México«.
El señalamiento no quedó ahí. Trump aseguró que ha ofrecido en repetidas ocasiones “ayuda” directa para combatir a los grupos criminales en territorio mexicano y que Sheinbaum se ha negado sistemáticamente.
“Ella está muy atemorizada de los cárteles”: el discurso de Trump
El fragmento compartido por la Casa Blanca incluye una serie de afirmaciones que endurecen el tono contra México y personalizan el conflicto en la figura de la presidenta.
Trump declaró: «Podríamos ser políticamente correctos y decir: ´Oh, sí, ella gobierna´. No, no. Ella está muy asustada de los cárteles». Y añadió, recreando supuestas conversaciones con Sheinbaum: «No, no, no, señor presidente. No, no, no, por favor».
Trump utilizó cifras sobre muertes por consumo de drogas en Estados Unidos como justificación para endurecer su discurso. Sin detallar políticas internas para reducir la demanda, afirmó:
«Así que tenemos que hacer algo, porque perdimos —el número real, en mi opinión, es de 300 mil personas—. Ya sabes, a ellos les gusta decir 100 mil. 100 mil es mucha gente, pero el número real es 300 mil personas y las perdimos por las drogas, y entran por la frontera sur, principalmente por la frontera sur. Muchas, bastantes también entran por Canadá, por cierto, por si no lo sabías. Pero entran por la frontera sur y algo va a tener que hacerse con México».
Un choque de visiones: legalidad internacional vs. fuerza militar
El cruce entre Sheinbaum y Trump deja al descubierto dos visiones opuestas. Mientras México apela al derecho internacional, la Carta de la ONU y la diplomacia multilateral, Estados Unidos responde con un discurso de fuerza, acusaciones y amenazas veladas.
Más allá de Venezuela, el episodio redefine el tono de la relación bilateral y anticipa un escenario de presión creciente sobre México, justo en un contexto regional marcado por la inestabilidad y el regreso de una política exterior estadounidense abiertamente intervencionista.

