(Especial para la revista FUTURO)
Al celebrar la Eucaristía este domingo en la Basílica de Guadalupe, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes Monseñor Juan Espinoza Jiménez aseveró que “Dios sigue confiando en nosotros”, para transformar nuestras vidas y la del mundo entero inmerso en la violencia y otros males, pero advirtió que si nosotros tenemos una imagen distorsionada de Dios, “nuestra vida de fe no podrá ser fecunda”.
Agregó que si tenemos una imagen equivocada de Dios podemos vivir en el miedo, y el miedo nos paraliza y autodestruye, a la vez que llamó a volcar la mirada hacia la Virgen Santísima de Guadalupe pues ella nos llevará siempre a su Hijo Jesucristo.

Ante una gran concentración de fieles que llenó el recinto sagrado y donde sobresalió la presencia de los peregrinos de la Diócesis aguascalentense, con sacerdotes y matlachines, el Obispo puso en manos de la Morenita del Tepeyac todas las necesidades de los fieles de su Diócesis, en especial de los niños y jóvenes, pero también de los adultos mayores y quienes más sufren.
Exhortó a dejar las tristezas y preocupaciones en las manos de María Santísima y regresar llenos de alegría para “reproducir nuestros talentos”.
Habría dicho también sobre las luces y sombras que trajo la conquista española, donde hubo violencia y saquearon los valiosos recursos materiales, pero también vino la fe y la esperanza, más aún con la aparición de la madre de Dios apenas 10 años después de la caída del reconocido imperio.

Espinoza Jiménez señaló también el mensaje de esperanza que envía la Virgen de Guadalupe, y que pronunció en algún momento cuando Juan Diego le rogó que enviara a un mensajero más importante, ante lo cual pronunció esas hermosas palabras de “ «Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, no dejes que nada te asuste ni te aflija, que no se turbe tu corazón… ¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? “.
Y: “– «Oye, hijo mío el más pequeño, ten por cierto que son muchos mis servidores y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad. Pero es muy necesario que tú personalmente vayas y hables de esto, y que precisa mente por tu mano se cumpla mi voluntad.»
«Mucho te ruego, hijo mío el más pequeño y con toda energía te mando que precisamente vayas otra vez mañana a ver al Obispo. Y en mi parte hazle saber, hazle oír bien mi voluntad, para que haga mi casa que le pido. Y otra vez dile que yo en persona, la siempre Virgen María, la Madre de Dios, te envía.».
Hizo especial referencia a la situación que vive el país, donde sobresale la soberbia, el orgullo, el egoísmo y la violencia, ante lo cual debemos tener siempre presente los dones y talentos que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros para transformar nuestras vidas, nuestras familias y alrededor del mundo.
Pidió de manera especial por los sacerdotes de la Diócesis y los matrimonios que hoy sufren, a la vez que precisó que “Dios sigue confiando en cada uno de nosotros”.


