…En el libro Carlos Slim retrato inédito se narra un mensaje que dio el día 25 de agosto de 1996 ante jóvenes universitarios y del cual destaco algunos párrafos.
El éxito […] es un estado interior. Es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad […] La fortaleza y el equilibrio emocional están en la vida interior y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma: la envidia, los celos, la soberbia, la lujuria, el egoísmo, la venganza, la avaricia, la pereza y que son venenos que se ingieren poco a poco […]
El daño emocional no viene de terceros, se fragua y se desarrolla dentro de nosotros […] Lo que más vale en la vida NO CUESTA y vale mucho: el amor, la amistad, la naturaleza y lo que sobre ella ha logrado el hombre en formas, colores, sonidos, olores, que percibimos con nuestros sentidos, pero sólo si los tenemos despiertos […] [termina diciendo]
Al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos, y quizá la influencia por las ideas que en ellos hayamos dejado. Y al final mostró una reflexión que le regaló su madre y que para él definió el éxito: El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.
No se debe a los títulos nobiliarios y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste. No es gracias a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu garaje. No se trata de si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales. No tiene que ver con el poder que ejerces, o si eres un buen administrador, o hablas bonito, o si las luces te siguen cuando lo haces.
No es la tecnología que empleas.
No se debe a la ropa que usas, ni a las iniciales que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu estatus social. No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo. El éxito se debe a cuánta gente te sonríe, a que tanta gente amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a que cantidad de gente ayudas, a cuánta evitas dañar y si guardas rencor o no en tu corazón. Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños; de si tus logros no hieren a tus semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás. Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuántos te siguen sino de cuántos realmente te aman. No es acerca de transmitir, sino cuántos te creen si eres feliz o finges estarlo. Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar.
Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más.
Alva, Salvador. Tu vida tu mejor negocio (Acción Empresarial) (pp. 29-30). (Function). Kindle Edition.

