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Chihuahua y Aguascalientes: dos visiones enfrentadas sobre la educación, el lenguaje y la familia

Por: José I. VELA PÉREZ*

 

En el complejo panorama político y social que vive México, el contraste entre los Congresos de Chihuahua y Aguascalientes no solo es revelador, sino profundamente simbólico de la batalla cultural que atraviesa a nuestras instituciones. Mientras uno defiende con firmeza los valores tradicionales y la claridad del idioma, el otro parece ceder a presiones ideológicas ajenas a nuestro contexto y contrarias a la esencia misma de nuestras raíces culturales.

 

El Congreso de Chihuahua ha dado un paso valiente al aprobar una reforma a la Ley Estatal de Educación que prohíbe el uso del mal llamado «lenguaje inclusivo» en las escuelas del estado. Lejos de tratarse de una medida discriminatoria, como algunos sectores afirman con ligereza, esta iniciativa —propuesta inicialmente por el diputado Carlos Olson— busca proteger la integridad del idioma español y preservar la neutralidad ideológica en el ámbito educativo. La adición a la ley tiene un objetivo claro: fomentar el uso correcto de las reglas gramaticales y ortográficas, evitando distorsiones impulsadas por corrientes que buscan transformar el lenguaje en un campo de batalla político.

 

Esta postura recuerda, en muchos sentidos, a la asumida por el gobierno de El Salvador, donde el presidente Nayib Bukele tomó una decisión similar en favor de la infancia y la claridad educativa. “Niñe”, “todes”, “alumn@s” y demás expresiones que rompen con las estructuras lingüísticas del español no solo empobrecen el idioma, sino que también introducen una ideología que muchos consideran ajena y confusa, especialmente para los más pequeños.

 

En contraste, el Congreso de Aguascalientes, dominado por una mayoría panista que en otros tiempos defendió principios conservadores, hoy impulsa iniciativas que, según denuncias ciudadanas y de organismos como el Frente Nacional por la Familia, responden a agendas globalistas y feministas radicales. Estas iniciativas, lejos de fortalecer a la sociedad, parecen orientadas a desdibujar las instituciones más fundamentales, como la familia, el idioma y la identidad biológica.

No es coincidencia que en Aguascalientes se haya aprobado previamente el aborto —eufemísticamente llamado “interrupción del embarazo”— ni que actualmente legisladoras  del PAN como Laura Patricia Ponce Luna, Nancy Xóchitl Macías, Arlette Muñoz y Nancy Gutiérrez impulsen también propuestas en nombre de una supuesta “inclusividad”, que en realidad responde a intereses ajenos y a presiones internacionales de corte ideológico como si MORENA y aliados tuvieran la supremacía. «Es una aberración de los diputados de Aguascalientes», se enfatizó en la conferencia de prensa del FNF.

 

La diferencia es clara: mientras Chihuahua legisla con base en el interés superior de los niños y en respeto a la cultura lingüística mexicana, Aguascalientes parece rendirse ante una “colonización ideológica” que busca imponer nuevas normas culturales bajo una fachada de derechos y libertad. El riesgo es alto: desdibujar la realidad biológica, normalizar el relativismo moral y socavar los pilares que sostienen a la familia tradicional mexicana.

 

No se trata de rechazar la dignidad de ninguna persona ni de promover discriminación, sino de defender principios objetivos, como la verdad del lenguaje y el rol insustituible de la familia fundada entre hombre y mujer. En ese sentido, Chihuahua ofrece un ejemplo de valentía legislativa y coherencia con el sentir mayoritario de sus ciudadanos.

 

Aguascalientes, por su parte, aún está a tiempo de corregir el rumbo. La actual legislatura tiene en sus manos la oportunidad de enmendar los errores del pasado, retomar el diálogo con la sociedad que representa, y poner un alto al uso del Congreso como plataforma para agendas que no nacen del pueblo, sino de presiones externas disfrazadas de progreso.

 

La educación, el idioma y la familia no son terreno para la experimentación ideológica. Son los cimientos de una nación. Por eso, ante esta encrucijada, no queda más que preguntarnos: ¿queremos construir sobre roca firme como Chihuahua, o sobre arena movediza como parece hacerlo Aguascalientes?.


DR. H.C. José Isabel Vela Pérez, Director General de la Revista FUTURO  // 9 de Octubre 2025.//

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