Un grupo armado amagó con armas largas a los religiosos y los obligó a entregar sus pertenencias, incluyendo los objetos episcopales, al prelado le arrebataron su insignia episcopal de oro.
El obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, junto con dos sacerdotes, fue víctima de la delincuencia durante un asalto masivo ocurrido en la autopista Orizaba-Puebla, a la altura de las cumbres de Maltrata.
Un grupo armado detuvo varios vehículos, y entre estos viajaban los religiosos, quienes fueron amagados con armas largas y obligados a entregar sus pertenencias, incluyendo los objetos episcopales destinados a sus templos.
Al prelado le arrebataron su insignia episcopal de oro.
REACCIÓN Y MENSAJE DEL OBISPO
El obispo y los sacerdotes informaron lo sucedido y expresaron en su mensaje: “Pedimos a Dios que toque los corazones de quienes provocan tanto sufrimiento. Hay trabajo pendiente aún en la iglesia”. Solicitaron a las autoridades civiles asumir responsabilidad por los hechos y reforzar la seguridad en la zona, señalando que “la reconstrucción del tejido social es tarea de todos”.
Denuncias de robos masivos
No solo los sacerdotes, sino también otros automovilistas, fueron despojados de bienes y mercancías. Los automovilistas denuncian que los robos masivos ocurren diariamente y critican la escasa presencia policial en la región, lo cual es aprovechado por los delincuentes.
Obispo relata cómo fue víctima del asalto

El obispo reconoció que sintió impotencia al momento del robo ocurrido en el kilómetro 224 del tramo carretero después de la caseta la Esperanza.
ORIZABA, Ver.- El obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, y dos sacerdotes más, estaban en el grupo de personas que fueron asaltadas en la Autopista 150D Acatzingo-Ciudad Mendoza, a la altura del poblado de San José Cuyachapa, municipio de Esperanza, Puebla, límites con Maltrata, Veracruz.
“Por la parte de Las Cumbres y nos detienen en un falso retén. Vimos un grupo de personas armadas, algunos pudieron correr. Nos quitaron los celulares, la cartera, el reloj, el anillo episcopal”, relató en una entrevista.
El obispo reconoció que sintió impotencia al momento del robo: “La manera agresiva y violenta en que fue el asalto es el modus operandi para provocar miedo, están apuntándonos con la pistola y pues uno puede perder la vida”.

