En medio del creciente debate por el destino de La Pona, considerado el último pulmón verde de la ciudad de Aguascalientes, ambientalistas y miembros del colectivo Salvemos La Pona lanzaron un enérgico llamado a las autoridades locales para que asuman su responsabilidad en la protección y restauración del área natural. En conferencia de prensa, presentaron once argumentos que denuncian omisiones por parte del gobierno municipal, señalando especialmente los incendios provocados que buscan facilitar la urbanización de la zona.
A pesar del deterioro evidente, las autoridades mantienen su postura de esperar los resultados de tres avalúos para decidir si se procede a una permuta o expropiación del terreno. Esta demora ha sido duramente cuestionada por especialistas y legisladores, quienes exigen una consulta pública y la intervención del Congreso local. El legislador Fernando Alférez Barbosa denunció en la revista Futuro la pasividad de los diputados, y su declaración ha tenido un impacto significativo, con más de 104 mil visualizaciones.
Durante la conferencia, Sofía González Ponce, acompañada por Ethel Martínez Aguilera y Gloria González Franco —todas integrantes del colectivo—, señaló que el abandono de La Pona ha permitido una serie de actividades que amenazan su existencia. Entre ellas, destacan los incendios intencionados, el uso del área como atajo vehicular, la acumulación de escombros y la pérdida acelerada de flora y fauna nativas.

“Si el Municipio no se quiere hacer cargo del lugar, que permita que la mezquitera se autorrestaure”, declaró González Ponce. Explicó que el colectivo ha recibido capacitación en manejo de incendios por parte de la Comisión Nacional Forestal, Guardianes del Monte y la Colectiva Malacate, con el fin de intervenir de forma segura y efectiva en la protección del ecosistema.
Uno de los problemas más graves que enfrentan es el constante vertido de escombros. Según el colectivo, se arrojan anualmente entre 30 y 35 toneladas de desechos en la zona, lo que ha cubierto hasta un 75% de su superficie. Esta situación, sumada a la ausencia de un plan de manejo para su restauración, constituye una grave negligencia. “Esto no solo es omisión, es un delito”, reclamaron las activistas.
También alertaron sobre el impacto en la biodiversidad. De las 72 especies animales documentadas en La Pona, actualmente solo se ha logrado avistar entre 15 y 16, según un monitoreo preliminar. Entre las especies desaparecidas se encuentra el tachalote —o perrito del monte—, un mamífero que no ha vuelto a ser visto desde el inicio de la devastación.
El colectivo propuso medidas concretas como el cierre del acceso a vehículos y la presencia policial permanente para evitar el tránsito ilegal a través del mezquital. Además, invitaron a la ciudadanía a denunciar a quienes depositen escombros y a sumarse a las jornadas de restauración, siempre con la debida capacitación.
“La mezquitera tiene una capacidad regenerativa notable. A pesar del daño, los árboles rebrotan y esparcen semillas. Si se le da el tiempo y el cuidado adecuado, puede resurgir”, aseguraron. Por ello, exhortan a que el proceso de restauración se deje en manos de profesionales y se aleje de intereses particulares.
La situación de La Pona se ha convertido en un símbolo de la lucha ambiental en Aguascalientes. Los activistas insisten en que aún hay tiempo para revertir el daño, pero la voluntad política y el compromiso ciudadano serán clave para decidir si este valioso espacio natural sobrevive o desaparece bajo el avance del concreto.

