AGUASCALIENTES, AGS. – En el marco de la solemnidad de Pentecostés, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, S.E. Mons. Juan Espinoza Jiménez, emitió un enérgico llamado a la feligresía y a la sociedad en general para mantener una «conciencia despierta» ante los desafíos políticos y sociales que atraviesa el país. Durante su mensaje, el líder religioso advirtió sobre las intenciones de aquellos actores que, desde el poder o en busca de reflectores, impulsan iniciativas que atentan contra la dignidad humana.
Haciendo eco del significado de Pentecostés —festividad que evoca la unidad de los pueblos dentro de su propia diversidad cultural y lingüística—, Mons. Espinoza Jiménez fue enfático al señalar que el verdadero progreso no puede construirse a expensas de los valores fundamentales.
«No debemos acostumbrarnos a una cultura que confunde el bien por el mal, y presenta como progreso aquello que hiere la dignidad de las personas y el proyecto de Dios», advirtió el prelado.
Un llamado al discernimiento valiente
El Obispo instó a los cristianos a abandonar la pasividad y asumir un rol activo y crítico en los «momentos decisivos» que vive la sociedad actual. En su discurso, delineó con claridad los escenarios ante los cuales la comunidad no puede mostrarse apática:
- El debilitamiento de las libertades fundamentales.
- La pretensión de concentrar excesivamente el poder.
- La sustitución de la verdad por la propaganda oficial.
- La protección o normalización de la violencia y el crimen.
- El impulso de iniciativas que atentan contra la vida.
Formar conciencias, no militancias
Frente a las susceptibilidades que suelen despertar los pronunciamientos eclesiásticos en el ámbito público, Mons. Juan Espinoza aclaró que el papel de la Iglesia no es el de intervenir en la agenda electoral ni promover plataformas partidistas.
«La Iglesia no anuncia ideologías ni partidos políticos, sino solo el Evangelio de Jesucristo», precisó.
Sin embargo, acotó que, por fidelidad a ese mandato, la institución tiene el deber ineludible de formar ciudadanos con criterios libres y comprometidos con la justicia, la paz y el auténtico bienestar de las familias, el estado y la patria.
Finalmente, el Obispo de Aguascalientes hizo un llamado a la cohesión interna, recordando que la Iglesia no es una suma de facciones aisladas ni de proyectos personales en conflicto, sino una comunidad que nace del Espíritu Santo. Concluyó que el camino hacia el futuro requiere aprender a trabajar en una misión compartida, construyendo una auténtica unidad que respete y abrace la diversidad.

