Aguascalientes, Ags. – En el marco de la festividad de San Felipe de Jesús, el primer santo mexicano, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, ofreció un mensaje de aliento y realismo para la comunidad católica local. Durante su homilía, el prelado fue contundente al afirmar que “la santidad no nace de la perfección”, subrayando que la fe es un compromiso que debe defenderse y promoverse, incluso ante la adversidad.
Un ejemplo de transformación
Al referirse a la figura de San Felipe de Jesús, el Obispo recordó que el camino del santo no estuvo libre de tropiezos. Por el contrario, destacó que antes de su entrega total a Cristo, Felipe de Jesús vivió una etapa marcada por la frivolidad, los vicios y debilidades manifiestas.
“La santidad no nace de la perfección, sino de la entrega”, puntualizó Espinoza Jiménez, explicando que el cambio radical del mártir mexicano es prueba de que cualquier creyente puede aspirar a la plenitud espiritual a pesar de sus errores pasados.

Recordó que, durante su martirio en Japón, el santo tuvo la oportunidad de renunciar a su fe para salvar la vida. Aunque no buscó activamente el sacrificio, tampoco huyó de él, aceptando la cruz con una valentía que, en palabras del Obispo, fue «bien recibida por Dios».
La Iglesia bajo asedio: «No tengamos miedo a la cruz»
El Obispo Espinoza Jiménez no evadió la realidad actual de la institución, señalando que la Iglesia hoy enfrenta constantes ataques. Sin embargo, aclaró que estas agresiones no van dirigidas únicamente a la jerarquía —como el Papa, obispos o sacerdotes— sino a toda la comunidad.
- Identidad colectiva: “La Iglesia somos todos los bautizados”, remarcó.
- Resiliencia: Hizo ver que ser seguidor de Cristo conlleva burlas, obstáculos y sufrimientos que a menudo tientan al creyente a abandonar el camino.
- Llamado al valor: Exhortó a la feligresía a no esconder la fe y a perder el miedo a las dificultades personales y sociales.
Un templo renovado para la fe
La celebración tuvo un matiz especial debido a la recuperación arquitectónica del templo dedicado al santo. Se recordó los años de abandono y daño estructural que sufrió el recinto, obligando a realizar misas en patios y oficinas debido al riesgo de colapso.
Hoy, el templo luce en todo su esplendor, logro que el Obispo atribuyó a la dedicación de los sacerdotes que han pasado por la parroquia. Con casi cuatro años al frente de la Diócesis, Espinoza Jiménez calificó esta festividad como una de las más bellas, resaltando no solo la estética de la fachada y los adornos, sino la vibrante participación de los jóvenes durante las actividades nocturnas previas.


