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El Papa Francisco y la familia

Ciudad del Vaticano.- Apenas unos días después de sus comentarios en la conferencia del WOOMB (World Organization Ovulation Method Billings), el Papa Francisco apareció con la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en una conferencia sobre natalidad.

Las tasas de natalidad en todo el mundo están cayendo muy por debajo de los niveles de reemplazo y en ningún lugar esto es más cierto que en Italia. En sólo dos generaciones, Italia ha pasado de ser una nación conocida por sus familias numerosas, bulliciosas y multigeneracionales, a una en la que los niños son raros. La brecha entre nacimientos y muertes es tan asombrosa que algunas personas como Elon Musk, han sugerido que el futuro de Italia como nación está en riesgo, especialmente porque es extremadamente difícil revertir un colapso tan rápido de la tasa de natalidad.

Así como el Papa Francisco ha llamado a una “revolución” para contrarrestar los valores de la revolución sexual, también la primera ministra Meloni señaló que en el mundo moderno “hablar de maternidad y familias es un acto revolucionario”.

Por su parte, el Papa Francisco dijo que la caída de la natalidad es un signo de una enfermedad espiritual subyacente en la sociedad. “El reto de la natalidad es una cuestión de esperanza”, señaló el Santo Padre, “que no es una ilusión o un optimismo vago. Es una virtud concreta. Es una actitud de vida que se alimenta del compromiso y crece cuando somos partícipes y nos involucramos en darle sentido”.

El Santo Padre señaló que los jóvenes viven en un mundo en el que parece que “formar una familia se ha convertido en un esfuerzo titánico, en lugar de ser un valor compartido que todos reconocen y apoyan”. Y agregó que, como resultado de esta mentalidad, las personas han optado por tener mascotas, en vez de acoger a los hijos. También argumentó que la respuesta correcta es cultivar la virtud de la fortaleza.

El Papa Francisco también pidió acciones concretas para alentar a los matrimonios a recibir a los hijos. “Es necesario un cambio de mentalidad”, dijo. “La familia no es parte del problema, sino parte de su solución. Y por eso, me pregunto: ¿Hay alguien que sepa mirar al futuro con el valor de apostar por las familias, los niños y los jóvenes?”

No podemos aceptar pasivamente que tantos jóvenes luchen por hacer realidad su sueño de formar una familia y se vean obligados a bajar sus aspiraciones y a conformarse con sustitutos mediocres: ganar dinero, apuntar a una carrera, viajar y proteger celosamente el tiempo libre.

El Santo Padre llamó la atención del mundo sobre la profunda sabiduría que se refleja en las enseñanzas de la Iglesia católica sobre la dignidad humana, el amor conyugal y la sexualidad.

Como bien enfatizó el Papa Francisco, la sexualidad desvinculada de su propósito y de la vocación se vuelve autorreferencial. Por el contrario, la sexualidad, cuando se vive de manera integral, es trascendente, y lleva a la persona fuera de sí misma: primero, hacia su cónyuge, luego hacia los hijos que se engendran a través de su unión y después, a través de sus hijos, hacia la totalidad de la sociedad humana.

Desconociendo la sabiduría moral de la Iglesia, el mundo moderno se aseguró de que el acto conyugal ya no engrandeciera a la persona, sino que la limitara a los estrechos espacios del ego individual. El resultado para el individuo ha sido una crisis de soledad y un debilitamiento del matrimonio y la vida familiar, y para la sociedad, un colapso demográfico que plantea una enorme amenaza para muchas naciones.

Como señaló el Santo Padre en la conferencia sobre métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad, “en la raíz de la actual crisis demográfica se encuentra, junto con varios factores sociales y culturales, un desequilibrio en la visión de la sexualidad”. Es decir, hemos separado los aspectos unitivos y procreativos de la sexualidad y esto no sólo ha llevado a un colapso en la procreación, sino también a un colapso del amor auténtico entre los esposos. A cambio, hombres y mujeres se utilizan mutuamente para el placer fugaz, sin ningún sentido de responsabilidad o propósito trascendente.

La fortaleza de los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad es que aprovechan la ciencia moderna mientras respetan tanto la naturaleza como la ley moral. Gracias a esto ayudan a “las parejas a tomar decisiones informadas y éticamente fundamentadas que son más respetuosas de la persona y su dignidad”, dijo el Papa Francisco. Por lo tanto, los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad “ayudan a las parejas a ser más conscientes de su vocación matrimonial y a dar testimonio de los valores evangélicos de la sexualidad humana”, agregó.

Para los católicos que han trabajado durante décadas en desarrollar métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad y en crear programas de educación para darlos a conocer, es alentador tener un apoyo tan fuerte de nuestro Santo Padre. Como atestigua el desplome de las tasas de natalidad en todo el mundo, nuestra sociedad necesita desesperadamente la sabiduría de la Iglesia en materia de sexualidad para regresar así a una visión de la sexualidad enraizada en el amor y la responsabilidad. [1]

Quienes exigen que la Iglesia “suavice” su oposición a la anticoncepción por razones “pastorales” o de otro tipo, sencillamente no comprenden lo que realmente son ni la Iglesia católica ni la ley natural. La Iglesia no tiene autoridad para restringir o anular la ley natural en ningún aspecto. [2]

Fuente:

[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr. Fr. Shenan J. Bouquet. (Mayo 15, 2023). Pope Francis on NFP and Birth Rates. https://www.hli.org/2023/05/pope-francis-on-nfp-and-birth-rates/

[2] Traducido de Cfr. Brian Clowes. (Mayo 3, 2018). What is Historical Church Teaching on Contraception? https://www.hli.org/resources/historical-church-teaching-contraception/

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