Durante la Audiencia General de este miércoles en el Vaticano, el Papa Francisco inició un nuevo ciclo de enseñanzas centrado en los «vicios y virtudes», haciendo hincapié en la necesidad de «custodiar el corazón» frente a la tentación.
El Sumo Pontífice alertó a los fieles sobre la naturaleza seductora, astuta e inteligente del diablo, destacando la importancia de no entablar diálogo alguno con él ni permitir que las tentaciones ocupen espacio en la mente y el corazón. Francisco enfatizó que el diablo se presenta de manera sutil, similar a una serpiente que se desliza sin hacer ruido y se mimetiza con su entorno.
En sus reflexiones, el Papa advirtió sobre el peligro del orgullo como el origen de males, explicando que el mal no se manifiesta repentinamente en un acto, sino que comienza mucho antes cuando uno se permite ser seducido por él, alimentando pensamientos y dejándose llevar por tentaciones.
El líder religioso recordó cómo Jesús, frente a las tentaciones en el desierto, respondió citando la Sagrada Escritura, sin entablar diálogo directo con el diablo. Francisco subrayó la importancia de cerrar la puerta a las tentaciones para proteger el corazón, ya que el diablo es astuto e inteligente en su estrategia de seducción.
El Papa Francisco enfatizó la necesidad de ser vigilantes y no entretenerse con las tentaciones, instando a cerrar la puerta del corazón ante su llegada. Subrayó que cada individuo debe ser el guardián de su propio corazón y resaltó la recomendación de padres y santos de no dialogar con el diablo, pidiendo la gracia de aprender a custodiar el corazón.
El mensaje final del Papa fue una súplica para que el Señor asista en este desafío, asegurando que aquellos que custodian su corazón resguardan un tesoro invaluable.
La enseñanza del Papa Francisco durante esta Audiencia General resalta la importancia de mantenerse alerta frente a las tentaciones y la necesidad de proteger el corazón como un acto de resguardo espiritual.

